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Anabel Medina, reinvención constante con el tenis como forma de vida
La española reflexiona sobre el papel de las mujeres como entrenadoras, después de la hazaña de su pupila, Jelena Ostapenko, en París.
Detrás de un gran tenista hay un gran entrenador. Esto no es una excepción en el caso de Jelena Ostapenko, la mujer del momento tras la conquista de Roland Garros 2017 con 19 años y partiendo como 49 del mundo. Quizá muchos se frotaran los ojos al ver a una de las referentes del tenis español en los últimos lustros sentada en el banquillo de la letona. Pero no se deberían sorprender. Anabel Medina se ha vuelto a reinventar y sigue siendo una figura clave para entender el deporte de la raqueta tal y como es ahora.
Quizá no haya sido la jugadora más con títulos, pero nunca nadie prodrá reprocharle su entrega en pista y pasión por este deporte. Todavía sin colgar la raqueta y dando guerra en el circuito dobles, la valenciana sorprendió a todos destapándose como promotora y directora del torneo ITF BBVA Open Ciudad de Valencia. Por si esto fuera poco, esta pionera del deporte nacional ha querido poner al servicio de la joven promesa letona toda su sabiduría y experiencia. La colaboración no ha tardado en dar sus frutos.
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Medina se suma a un equipo en el que ha de adaptarse a Jelena Jakoleva, la madre de Ostapenko y figura fundamental en su desarrollo profesional. Anabel no es la única mujer entrenando en el circuito, pero por desgracia no abundan. Además de ella, pueden citarse ejemplos como los de Dzenita Mladenovic, que tutela a su hija, y Madison Keys, entrenada por Lindsay Davenport. "No hay muchas mujeres entrenando pero creo que es porque después de una larga carrera tenística buscamos formar una familia y descansar un tiempo de viajar. Y ser entrenadora te obliga a estar fuera de casa mínimo 30 semanas", razona la valenciana en declaraciones recogidas por Sports360.
"Yo continuo jugando dobles, me siento parte del circuito y por eso intenté empezar a entrenar ahora", señala la mujer que en estos momentos es la entrenadora de una tenista mejor clasificada en el ranking. Además, desde que Marion Bartoli ganara en Wimbledon 2013, no había una mujer campeona de Grand Slam que fuera entrenada por otra; en el caso de la gala, su entrenadora era Amelie Mauresmo. "Es muy emocionante lo que hemos vivido estas semanas, aún no lo hemos terminado de asimilar. Me ha gustado mucho entrenar e intentar buscar la mejor manera de hacerlo teniendo en cuenta mi experiencia", asegura Anabel antes de aseverar que "he encontrado algo que me divierte realmente".
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Es difícil empezar mejor una trayectoria profesional que con un éxito de estas magnitudes. No es descabellado pensar que Anabel Medina, por su inteligencia en pista y conocimiento del circuito, puede ser una gran entrenadora y éste éxito es el inicio de algo grande. Habrá que estar atentos a cómo compagina todas sus vertientes profesionales la valenciana, y a si su futuro estará ligado a Jelena Ostapenko durante mucho tiempo. Lo que queda claro es que esto puede ser el impulso para que otras mujeres se sumen al papel de entrenadoras.