Nicola Kuhn estuvo a punto de poner de nuevo a un tenista español como campeón de Roland Garros Junior después de 16 años, pero los momentos importantes de cada set le alejaron de su objetivo. Quien sí lo logró fue Alexei Popyrin, tenista australiano de 17 años que guarda una estrecha relación con nuestro país. Y es que el campeón descubrió tras su coronación que lleva entrenando varios años en España, lugar que le dio la oportunidad de aprender los automatismos de la tierra batida, un aprendizaje del cual ha obtenido sus frutos meses antes de cumplir la mayoría de edad.
"Nací en Sydney. Mis padres emigraron desde Rusia hasta Australia antes de nacer y vivieron allí durante ocho años. Luego me mudé a Dubai durante dos años con la idea de ir acercándonos poco a poco a Europa. Finalmente, nos mudamos a España para poder jugar sobre las pistas de tierra batida y aprender a jugar en tierra batida, ya que resultaba una asignatura muy importante en el tenis de hoy en día. Así es como he estado viviendo en España durante siete años y, la verdad, ha sido una experiencia que me ha ayudado mucho”, confesaba el junior acerca de sus orígenes.
“Recuerdo jugar este torneo sub-10 de arcilla en Croacia y perder ante el clásico chico español que fue criado en tierra batida desde sus inicios, ahí es donde descubrí lo que tenía que hacer, pese a que solo tenía 10 años. En Australia, por aquel entonces, nunca habíamos contado con ninguna pista de tierra batida, además de estar demasiado lejos del resto de pistas y sus diferentes condiciones”, indica un Popyrin que vivió en París el día más feliz de su carrera.
Además, el australiano tiene la suerte de coincidir, de vez en cuando, en Marbella con jugadores de la talla de Novak Djokovic, David Goffin o Dominic Thiem, aunque es éste último quien más faena le da. “Me ayuda mucho, sobre todo en cuanto intensidad y ritmo. Hay algunos que son más intensos que otros, como es el caso de Thiem. Entrenamos juntos durante los últimos tres días y me notaba completamente agotado después de estar media hora peloteando con él. Son chicos mucho mayores y eso se nota, en el aspecto físico marcan la diferencia”, acepta Alexei.
Lo que ya nadie le quitará es su nombre de esa extensa lista de campeones de Roland Garros Junior, una lista en la que no aparecía un australiano desde 1968. “Hay un montón de buenos nombres en esa lista y estoy muy feliz de ahora ser parte de ella. Me siento increíble. Ganar un torneo siempre te hace sentir muy bien, pero cuando lo que ganas es un Grand Slam la sensación se multiplica. Siento como si estuviera en la luna”, concluye.

