Leía el otro día unas declaraciones de Agnieszka Radwanska en las que decía que a sus 28 años ya no le quedaba demasiado en el circuito. Sería algo impensable oír lo mismo de un tenista masculino con esa edad, ya que el circuito pasa actualmente por una época en la que la maduración tenística ocurre rondando los 28 años y es normal ver a tenistas masculinos superando la treintena entre los 30 mejores del mundo. Pero es que las chicas tienen un hándicap muy importante a la hora de ser deportistas y es que si ya de por sí sus carreras son cortas, el poder tener hijos les condiciona muchísimo.
Es inusual ver una carrera como la de Serena Williams, que con 35 años sigue en activo, ganando Grand Slams y es que la estadounidense, a diferencia de otras tantas, se ha centrado en su carrera, dejando a un lado el poder centrarse en formar una familia siendo más joven. El último caso en el circuito femenino lo tuvimos el año pasado cuando Victoria Azarenka, con 26 años y siendo la tercera mejor tenista de la temporada, tuvo que dejar momentáneamente el tenis para prepararse para dar a luz al que sería su primer hijo. La bielorrusa ya prepara su vuelta para este verano, aunque se habrá perdido por el camino más de un año de su carrera.
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Las chicas tienen que poner en una balanza en muchas ocasiones si se deciden en tener hijos o seguir centradas en sus carreras. Yo, personalmente, profeso mi admiración para todas ellas puesto que no debe ser fácil lidiar con ambas cosas a la vez ya que en hombres es completamente distinto. Sus esposas o novias pueden estar en casa preparándose para el nacimiento mientras ellos siguen en el circuito hasta prácticamente el último momento. ¿Se imaginan que Federer se hubiera perdido más de dos años de su carrera para dar a luz a sus cuatro hijos?
Y es que ellas tienen que enfrentarse a otro duro reto después de ser madres, que es el volver a recuperar la forma. Dar a luz es toda una serie de cambios bruscos por los que pasa el cuerpo, que necesita de muchas semanas para volver a la normalidad. Ni que decir tiene el recuperar la forma física de antes del embarazo. Para eso, se requiere de muchos meses de duro trabajo. Además, las madres necesitan estar mucho más encima de sus hijos en sus primeros meses de vida, lo que dificulta que estén 100% centradas en el tenis. Federer, por ejemplo, reconocía que Mirka se despertaba más durante las noches que él para cambiar pañales y darles el pecho. "A cambio, intento estar con ellos el máximo tiempo posible durante el día ya que los dos pensamos que es esencial que los dos padres pasen mucho tiempo con los hijos", explicaba el suizo.
Hay mujeres que tienen claro que para ellas lo primero es su vida personal y debido a esto perdimos prematuramente a un talento como el de Kim Clijsters. La belga tuvo su primera hija cuando sólo tenía 23 años y ya por aquél entonces postergó su vuelta al circuito mucho tiempo después de haber dado a luz, queriendo centrarse en cuidarla. Lo que hizo Kim en 2009 tuvo un mérito tremendo, ya que tras dos años fuera de las pistas y tan sólo tres semanas después de su vuelta, se hacía con el US Open convirtiéndose en la primera madre en 29 años en lograrlo en este deporte desde Evonne Goolagong.
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"Ser madre es la primera prioridad en mi vida", aseguraba Clijsters tras su triunfo en Estados Unidos. "No ha sido fácil, pero doy gracias a mi familia que ha sido capaz de ayudarme y apoyarme a poder combinar mi vida personal con el tenis", añadía. Su caso se unía al de otras deportistas que lograban salir campeonas de un evento después de ser madres, como Paula Radcliffe, que ganó la maratón de Nueva York sólo 10 meses después de dar a luz o la golfista Catriona Matthew, que ganó el Open Británico menos de tres meses después de nacer su segunda hija.
Ser madre y tenista es una combinación poco habitual y que no ha dado demasiados éxitos en lo deportivo. Son pocas las que han conseguido continuar con sus exitosas carreras después de dar a luz y muchas han preferido dejarlo para siempre, bien para centrarse en su familia o para formarla, como es el caso más reciente en los últimos años de Flavia Pennetta o Na Li. Viajar por el mundo 30 semanas al año con tu bebé, no es lo más recomendable y es un camino que no todas están dispuestas a recorrer. Kim decidió retirarse definitivamente a los 29 años, dejando cuatro grandes por el camino, tres de ellos después de haber sido madre. "No quiero que mi hija pase toda su niñez viajando fuera de su casa. Como madre, quiero que tenga la vida normal de una niña de su edad. No soy de esas personas que quiero que sea como yo. Quiero que sea lo que ella quiera y yo la apoyaré en lo que decida", reconocía tras anunciar su retirada.
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Caroline Wozniacki es otra de las tenistas que ya han avisado que no tendrán una larga carrera, como hiciera Radwanska. La danesa, de 26 años, amagó con retirarse a finales de la temporada pasada y afirmó que le gustaría ser madre de varios niños antes de los 30 y que ésa era la prioridad en su vida. En el caso de que tenga descendencia, no parece que Caro quiera hacer como Vika, y compaginar las dos cosas a la vez.
Veremos a qué nivel vuelve Azarenka al circuito, ya que antes de su embarazo, la bielorrusa apuntaba incluso a ganar un Grand Slam. Lo que sí hay que reconocer el gran mérito que tiene y es que no es nada sencillo ser madre y tenista a la vez.

