En menos de seis meses la vida de Karolina Pliskova ha dado un giro radical. De ser una potencial top10 que no era capaz de brillar en los Grand Slams ha pasado a conquistar Cincinnati, ser finalista del US Open, arrancar la temporada con un balance de 15-1, y lo más importante, asustar al resto del vestuario. Su tenis parece estar preparado para los mayores planes posibles aunque la checa reconoce en esta entrevista para Sport360 que, fuera de la cancha, ella sigue siendo la misma que el primer día.
“No me siento diferente. Quizá sobre la pista han podido cambiar algunas cosas, mi juego ha cambiado un poquito, mi mentalidad ha cambiado otro poquito. Ahora tengo más experiencia en los escenarios principales, en Grand Slams y en grandes torneos, he ganado buenas finales, he jugado el WTA Finals de Singapur… me han pasado muchas cosas buenas en el último año pero, fuera de la pista sigo siendo la misma. No he cambiado, solo soy un año más vieja”, reconoce la jugadora de Louny tras ocupar el trono en Doha.
En 2017 ha disputado 16 partidos y solamente perdió uno, ante Mirjana Lucic-Baroni en los cuartos de final de Australia. “Supongo que es un partido que no tendría que haber perdido, pero pasó. Creo que fue un camino duro para mí porque seguía jugando con chicas a las que tenía que ganar sí o sí desde la primera ronda de Brisbane, fue una larga lista de partidos enfrentándome a jugadoras que, según el ranking, supuestamente son peores que yo. Necesitaba cuanto antes disputar, al menos, un partido ante alguien que, digamos, fuera mejor que yo, cualquiera del top10, pero no se dio”, asegura la checa, quien suma dos títulos de tres torneos disputados esta temporada.

“Mi tenis fue empeorando y empeorando a cada ronda que pasaba pero aun así conseguí llegar hasta los cuartos de final, los primeros que disputaba en el Open de Australia y en la segunda ocasión que superaba la tercera ronda en un torneo de Grand Slam, ambas de manera consecutivas. Tampoco creo que haya sido un mal resultado”, añade la actual número 3 del mundo acerca de su buena racha en Grand Slams, un territorio donde nunca había pisado la segunda semana hasta que llegó el Us Open 2016.
“Algunas personas ya hablaban de mí como la favorita para ganar el título pero me hubiese tenido que enfrentar a Serena en semifinales y a Venus en la final, no creo que hubiera sido tan fácil”, advierte Pliskova sobre su actuación en Melbourne. “Hubiera sido una satisfacción enfrentarme a Serena en semifinales, ese era mi objetivo en el torneo desde el momento en que vi el sorteo del cuadro. No pudo ser pero seguro que pronto tendré una nueva oportunidad”, confiesa.
Ni pronto ni tarde, al madurez le ha llegado a Karolina en el momento exacto, con 24 años y ya todas las piezas de puzle formadas. “En este momento me siento bien, me siento muy cómoda en el circuito, jugando grandes torneos, aguantando la presión muy bien. A veces pienso que las chicas jóvenes sufren de algunos problemas con este asunto, como si fueran demasiado jóvenes para esto. Todo el mundo necesita vivir estas experiencias pero no se pueden tener de inmediato. Todo lleva su tiempo y estoy muy feliz de que me esté pasando ahora, diría que ha llegado en el momento ideal”, valora con firmeza.

Eso sí, su frialdad sobre la cancha sigue sin convencer a todo el mundo, aunque es algo que no le impide ganar. “Simplemente trato de comportarme de manera natural en la pista. Si las emociones llegan tampoco las escondo, pero a veces tengo partidos donde las emociones no están ahí y me muestro excesivamente tranquila todo el rato. No quiero fingir lo que no soy, eso es lo principal. Sé que la gente quiere que muestre más mis emociones en pista, incluso creo que juego mejor cuando lo hago, así que trataré de hacerlo más, aunque pienso que lo que la gente ve por televisión es simplemente mi manera de ser”, declara.

