Hasta el momento, el nombre de Denis Istomin es sin duda unos de los más repetidos en el Open de Australia 2017 tras su sorprendente y extenuante victoria sobre el seis veces campeón del torneo Novak Djokovic. El tenista uzbeco porta en su raquetero una historia a todas luces curiosa e incluso difícil de creer. Todo versa en torno a su madre, la cual le entrena y una fe inquebrantable en su hijo, el cual estuvo muy cerca de no dar el paso al profesionalismo allá por el año 2003.
Desde la posición 117 del mundo ha logrado lo que nadie pensaba, cargarse al número 2 y seis veces campeón del Abierto de Australia. Además, apurando las cinco mangas y desafiando la capacidad de lucha y resistencia mental de alguien como el serbio Novak Djokovic. El espíritu de superación te puede llevar tan lejos como quieras, o al menos, a lugares ciertamente insospechados. No es la primera vez que le ocurre a Denis. En su etapa de júnior tuvo que vérselas con un hecho que se erigió a la postre como un auténtico Novak Djokovic al que había que tumbar contra todo pronóstico.
Istomin contaba 14 añitos y se dedicaba a jugar torneos Futures por su región. En uno de los viajes que realizó junto a su inseparable madre Klaudiya Istomina, que también era su entrenadora, sufrieron un accidente de tráfico que envió a Istomin al hospital durante tres meses. Una fractura en una de sus piernas comprometía muy seriamente su futuro en el tenis profesional. De hecho, un doctor le transmitió esa cruda realidad que se había instalado delante de sus narices. "El doctor no pensaba que fuera a jugar de nuevo", cuenta Istomin para la web de la ATP. En total estuvo dos años sin tocar una raqueta de tenis. Un auténtico mundo a una edad en la un grave contratiempo como ese podía hacer que el uzbeco desechara la opción de dar el salto al circuito ATP.
Pero entonces, su madre Klaudiya actúo como lo que era, y además como su entrenadora, sabedora del potencial de su hijo y de la fe que era necesario hacia él. "Fue un grave accidente, pero gracias a mi madre que confió en mí. Siempre me decía, 'Solo aguanta y sigue entrenando'", recuerda Istomin, que con su inestimable y férreo apoyo, pudo salir del atolladero y labrarse una carrera en el circuito profesional.

Una madre que es un caso único en el tenis. No se había visto nada igual en cuanto a relaciones entrenador-jugador. Siempre se había mantenido y se mantiene en un discretísimo segundo plano, al estilo de su hijo, muy tímido y comedido. "Ella me conoce desde que nací, obviamente, por lo que puede entenderme", cuenta Istomin como recoge The Age. "Algunas veces me grita, normalmente con razón", se sincera Denis, que también apunta alguna que otra desventaja de viajar con su madre y no con un entrenador al uso como la práctica totalidad del circuito. Comparten habitación en algunas ocasiones. "Eso significa que no puedo traer chicas a la habitación. Pero está bien cuando tengo una novia en casa. Poseo mi propia casa en el hogar", explica Istomin.
Sin duda que para el oriundo de Tashkent, la victoria sobre Novak Djokovic en el Open de Australia, tras venir como invitado al torneo derivado de un torneo calificatorio en el que salvó varias bolas de partido, es el mejor logro de su carrera. O al menos, el recuerdo más bonito y sonoro. Para su madre, como él mismo cuenta, no tanto. "Creo que el mejor momento para ella fue cuando nací yo y cuando nació mi hermano. Ganar a Novak creo que es el número 3".

