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Murray ejerce su condición

Alejandro Arroyo - 4 ene 2017 | 19:47

Andy Murray puede con un inconmensurable Gerald Melzer (7-6 7-5). El escocés continúa con su racha victoriosa, elevando a 26 el número de triunfos consecutivos

Andy Murray ganó un partido en el que su rival jugó como nunca. Gerald Melzer se fue de Doha haciendo un partido extraordinario, que no valió para siquiera forzar un parcial decisivo. Inspirado en todo su juego, el austriaco se dio de bruces no sólo con un muro de hormigón sino con la especial condición que acompaña al escocés desde hace un tiempo: ser el mejor jugador del mundo y llevar 25 partidos consecutivos sin perder.

La crónica ha de detenerse en Gerald Melzer para poner en situación. Como si descubriera el techo de su potencial, el austriaco cuaja en el arranque uno de los mejores sets que por contexto habrá realizado en toda su carrera. Enfrentando a un tenista que atraviesa ese momentum que lo hace superior, con comodines en su baraja, Melzer se queda sin premio, pero da forma a un parcial absolutamente impresionante. Sintiendo la pelota como si cada tiro fuera perfecto, entrando con el drive y con el revés de manera agresiva, perfecto en las direcciones, dominando todos los intercambios.

Nada puede hacer más el austriaco. Es lo que tiene jugar ante un número 1 que cubre dos pistas si hace falta. Melzer lo hace todo pero no es suficiente. Desde atrás mueve y busca líneas, una idea que ante Andy necesita de hacerse en cada punto. Sube para cerrar y Murray siempre pone una pelota más, un globo defensivo perfecto, un passing, una contra. El nivel de Melzer roza la absoluta excelencia, mezclando spin con winners, agrediendo en todo momento, con un nivel de intensidad y hambre apasionantes. El siguiente gráfico explica bien la iniciativa y propuesta de Gerald, que llega a salvar dos setpoints en contra para forzar el tie break.

Allí es Murray el que abre brecha, con Melzer notando la presión. Lo que parecía un paseo del escocés, se convierte en otra prueba de resistencia de Melzer, que recupera terreno e iguala a 6 lo que era un 6-2 y cuatro bolas de set. Tras nueve bolas de parcial, el de Dunblane certifica lo que es ganar como número 1. Control total de la situación, exigencia máxima para el rival en cada tiro y mantenerse en el partido con una templanza y nivel defensivo de auténtico crack. Los merecimientos los dicta el marcador y seguramente Melzer lo hizo todo por apuntarse un parcial perfecto, pero no tocó

El segundo no varió demasiado en la igualdad e intensidad. El partido continuó ofreciendo momentos de un tenis fantástico. Pero Murray, con marcador a favor, no bajó el pistón, obligando a Melzer a multiplicar esfuerzos, una misión que no puede acometer por falta de costumbre y experiencia. Sin embargo, Melzer sigue forzando jugadas, pega, dirige y levanta situaciones complicadas pero en el siempre clave séptimo juego, Andy rompe su servicio, con una calma total en sus gestos, tranquilo y paciente. Con 5-3 y 15-40 al resto, Murray tiene dos bolas de partido, que no sólo salva Melzer, sino que recupera el break e iguala a 5, dotando de mayor mérito a su impresionante actuación.

El combate no deja de subir de nivel y Andy se pone 0-30 con una defensa excelsa, de las que frustran y desgastan. Murray consuma el contrabreak a la cuarta oportunidad y cierra al servicio un partido durísimo que nunca lo fue en su ánimo ni en su rostro. Son 25 victorias consecutivas, 26 con esta. Son cifras que van relacionadas con lo visto en el encuentro. El número 1 no es únicamente un número, es un argumento muy sólido para ganar partidos como éste.