Qué difícil elegir un instante entre un millón. Qué difícil sería incluso quedarse con dos, incluso cinco. Pero hemos venido a jugar. Los seis redactores habituales de la web hemos decidido apostar fuerte y escoger cada uno cuál fue nuestro mejor momento de la temporada 2016. Ya sea por el protagonista, por el significado, por el momento, el lugar o el amplio contenido sentimental, estos son los seis escenarios seleccionados por la familia de Punto de Break.
Diego Jiménez: Hasta siempre Lleyton
Un guerrero de las pistas que ha labrado su carrera a base de tesón, esfuerzo, garra y mucho amor por el tenis. No ha sido el tenista más virtuoso ni el más potente, pero tuvo la humildad con la misma ilusión por ganar una primera ronda de Grand Slam que por el número uno del mundo. Se despidió compitiendo y rodeado de su gente y seguirá siendo un actor fundamental en el tenis australiano.
Fernando Murciego: El primero de Muguruza
Era mayo. Era la tierra batida. Era París. Era un tenista español disputando la gran final de Roland Garros. Eran demasiados factores a nuestro favor para que aquel 4 de junio no acabase siendo un día histórico de nuestra nación. Dos años después, en el mismo lugar pero en diferente circuito, Garbiñe Muguruza colocaba de nuevo la bandera rojigualda al frente del panorama tenístico internacional. Habían pasado casi dos décadas desde que una de las nuestras levantara un Grand Slam, ¡el siglo pasado! La imagen cae por su propio peso, al igual que toda la presión que arrastraba el tenis femenino español hasta el instante en que la espalda de Garbiñe se fundió con la arena de la Philippe Chatrier. Tardaremos tiempo en olvidar la secuencia, ojalá no tanto en repetirla.

Rubén Pérez: Djokovic toca el cielo en París
A pesar de que 2016 ha venido cargadísimo de noticias de impacto y que, por tanto, resulta complicado elegir solo un momento, me tengo que quedar con el triunfo de Novak Djokovic en Roland Garros. Ha supuesto para él cerrar un círculo que se le había resistido durante años y años. Un resultado que le posibilita ingresar en un selecto club de ganadores de los cuatro grandes. Un resultado que le convierte en eterno al serbio. Un resultado que marcará un antes y un después en su carrera. Djokovic se ganó en la tierra su particular cielo.
José Morón: Magistral Wawrinka
Yo me senté aquella noche en el sofá, dispuesto a ver la final del US Open con algo de recelo. No sabía qué podía encontrarme. O bien una superioridad aplastante de Djokovic o una de esas actuaciones magistrales de Wawrinka, una de las que da de vez en cuando. El resultado me sorprendió y eso fue lo que más me gustó. Después del primer set creía que iba a ser un partido fácil para Novak, pero me pareció increíble la reacción de Wawrinka para llevarse el encuentro y el título. Conociendo lo que confesó Stan días después, de que había sufrido un ataque de pánico minutos antes de saltar a pista, hace todavía más grande el que para mí, es el momento más especial del 2016.

Alejando Arroyo: La imagen que refleja el cambio de poder
El mejor momento del año, para mí, es una imagen, realmente extraordinaria como pieza de fotoperiodismo. La imagen que la TV pudo captar en un momento de la final de la Copa de Maestros, donde Andy Murray y Novak Djokovic se jugaban a un partido, el último del año, acabar como número 1 del mundo la temporada. Esa mirada anticipó el ganador. Fue tan reveladora como impresionante. Había mucha diferencia de hambre entre uno y otro por ganar ese partido. Y esa mirada es un resumen perfecto de la temporada en el tenis masculino.
Nacho Mühlenberg: Argentina, por fin
Para mí, sin lugar a dudas, el momento del 2016 es la consecución de la Copa Davis por parte del equipo argentino. Por fin ganamos la Ensaladera de Plata y podemos decir, después de tantos años de sufrimientos y de dimes y diretes, que somos campeones del mundo. Era increíble que un país como el nuestro, con los equipos y jugadores que había tenido, nunca hubiera podido coronarse campeón de una competición que a nosotros, los argentinos, tanto nos apasiona. Por fin se vio a un equipo unido, se transmitieron lindos valores, se observó un objetivo común y a todos los jugadores, entrenadores, cuerpo técnico e hinchas tirando para el mismo lado. Como dijo Michael Jordan, “el talento gana partidos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia ganan campeonatos”. Fuimos inteligentes, tuvimos claro lo que queríamos y lo conseguimos. Y sí, hablo en primera persona, como si hubiera saltado a la cancha a jugar ese quinto punto de la final en Zagreb. Esta es la magia de la Copa Davis, de sentirse argentino y de la proeza lograda en este 2016: todos nos sentimos partícipes y campeones.
¿Y vosotros con cuál os quedáis? ¿Cuál añadiríais o quitaríais? ¿Cuál os llevareis con vosotros al 2017? Adelante, es tiempo de opinar.

