Todos los focos alumbran un mismo punto, en el que se encuentra Andy Murray, el tenista más en forma del momento y flamante número 1. El escocés, motivado por continuar experimentando sensaciones para las que todo tenista sueña, parece el máximo favorito para alzarse con su primera Copa de Maestros. Sin embargo, todo podría volver a ser como antes, cuando Novak Djokovic ni era cuestionado en lo más alto. El serbio, aunque en evidente inferioridad anímica y tenística con Andy en estos momentos, podría luchar por conquistar su sexta Copa de Maestros y terminar el año, por quinta vez, como el líder de la clasificación.
Y es que hasta en los momentos más complicados que ha afrontado el serbio en los últimos dos años, surgen estímulos por los que moverse. El discurso del balcánico, y las derrotas que se han producido, así como la calidad de su tenis, han reducido las esperanzas de ver a un Nole recuperado plenamente, a todos los niveles, de una semana a otra. Pero también se ha reducido la presión, compartida y cedida en buena parte al que hoy ocupa el primer puesto. Y eso puede jugar en su favor.

Djokovic, que atesora un récord de 23-0 ante sus tres compañeros de grupo, ha ganado las cuatro últimas ediciones del torneo, algo que nadie en la historia hizo antes. En busca de una quinta corona, mediando unas condiciones idílicas para su tenis, podría igualar a Roger Federer como el campeón que en más ocasiones, con seis, ha levantado el trofeo que reúne a los ocho mejores jugadores de cada temporada. Cinco partidos para morder un nuevo récord.
El serbio, que ya en 2012 y 2014 compartió número 1 a lo largo de la temporada con Federer y Nadal respectivamente, sigue teniendo en su mano recuperar el cetro del circuito. El margen es mínimo, pero está en su mano. De este modo, un tropiezo de Andy y una victoria suya, elevaría a cinco las temporadas terminando el año como líder del ranking (2011, 2012, 2014, 2015 y 2016), igualando nuevamente a Federer, sumando unas cuantas semanas más en lo más alto y colocándose a una sola temporada de igualar el impresionante récord de Pete Sampras.

Por último, jugarse una hipotética victoria en el Masters ante Andy Murray sería realmente interesante de cara a futuro. Murray, que en 2016 cede en el enfrentamiento individual con el de Belgrado (3-1) y que palidece en el histórico entre ambos (24-10; únicamente ha ganado dos de los últimos 15 choques) tendría en dicha batalla un reto mayúsculo: defender el número 1 y comprobar si su nuevo estatus está en disposición de nivelar un duelo caracterizado por todo lo contrario. Sería una más que válida prueba de que el escocés ha dado un salto cualitativo y competitivo.
Para Djokovic, otra oportunidad de recuperar el número 1, terminar el año como lo empezó y recobrar un ánimo actualmente tambaleado. Comenzar 2017 dejando todo como estaba sería para él un enorme espaldarazo. Y no hay nada como las victorias para conseguirlo.

