Cuando en la pista se encuentran dos finalistas de Grand Slam, en el 99% de los casos está garantizado el espectáculo. Sin embargo, no fue seguramente éste el mejor duelo entre Dominika Cibulkova y Simona Halep debido a que la rumana estaba tocada físicamente, aunque no por ello dejó de correr, desgastarse y luchar. Al final fueron pequeños detalles los que le dieron a la eslovaca su primera victoria en el WTA Finals de Singapur (6-3, 7-6) y esperar a que Angelique Kerber le devuelva el favor dentro de unas horas ante Madison Keys. La alemana ya está en semifinales; la rumana, queda eliminada.
De los cinco días que llevamos de espectáculo, en seguida se pudo ver qué este encuentro iba a ser el más descafeinado. El primer pulso en el que una jugadora muestra molestias físicas y, lo que es peor, las paga. Ninguna sorpresa viendo lo duro y apretado que se pone el calendario cada temporada, a veces la pregunta es cómo son capaces de llegar de una pieza hasta aquí. Tuvo que ser Simona Halep la afectada, finalista en Singapur en el año 2014, y señalada por esa rodilla izquierda ataviada con unos vendajes que anunciaban que algo no iba bien. Dolorosa era también la imagen de Darren Cahill alentándola desde el banquillo, confiando en que pese a no estar al 100% todavía había mucho que decir en la cancha.

Pese a ello lo intentó, se mantuvo digna en todo momento, sufriendo el famoso medio segundo de retardo en cada pelota, suficiente para que esas bolas que van a línea se marchen fuera o esas otras a las que se llega al límite terminen superándote. No se rindió aun con ese lastre, lo cual da buena muestra del orgullo de campeona que posee Simona Halep. Incluso por momento llegó a parecer que estaba como una rosa, defendido como una jabata y atacando como el mejor miura. Pero enfrente había otra bestia como es Cibulkova, dominante a su estilo y marcando siempre la pauta del encuentro. Dejó en ocasiones su saque descubierto, como suele ser costumbre, se rompieron el servicio en innumerables ocasiones, se desdibujó toda línea continuista en el guión, pero al final cerró bien un partido que nunca se hubiera permitido perder. Además en dos sets, la única fórmula que le valía para seguir con vida en Singapur.
Llegaba casi muerta a esta tercera cita, pero Dominika no es de las que se rinden mientras haya un mínimo de esperanza. Su primer triunfo en Singapur, en su primera participación entre las mejores, clasifica directamente a Angelique Kerber a semifinales y lo que es más importante, la mantiene en la lucha por ese segundo billete del Grupo Rojo. La eslovaca necesita ahora que la alemana supere a Madison Keys sin ceder mangas para lograr un objetivo que hace 24 horas parecía casi una utopía. Toca esperar.

