Mucho se habla de Garbiñe Muguruza. Cuando pierde, cuando gana, cuando empata. Siempre. ¿Cómo no hacerlo tras conquistar Roland Garros con tan solo 22 años? Es lo más normal y más en España, país donde esperábamos con verdadera ansia una jugadora de su potencial. Pero más que hablar ‘de’ ella, lo realmente interesante es hablar ‘con’ ella, algo que sí hizo Alejandro Ciriza en una entrevista para El País, aprovechando el WTA Finals de Singapur, donde descubre un poco más de la personalidad de la tenista hispano-venezolana. Y la mayor incógnita a resolver era, con diferencia, los secretos de su tenis irregular y siempre tan inesperado.
“Lo entiendo, pero a ver cómo lo explico”, se arranca Garbiñe. “Es difícil explicarlo porque al final el público solo se fija en quién ha ganado, pero es que hay diferentes tipos de jugadoras. Yo las dividiría en tres: las que ganan tres torneos al año y están en un nivel top, las que están en las semifinales de todos los torneos y luego otras como yo. Claro, la gente ve que gano Roland Garros y de repente… ¡Uy, Garbiñe no ha ganado el US Open! Lo entiendo, es normal, pero es difícil que una esté siempre en las portadas y la gente le vea, a menos que siga el tenis y entienda un poco”, confiesa la caraqueña.

Fue precisamente en París donde cambió todo, para bien y para mal, el momento en el que el éxito resultó ser un punto de inflexión. “Sí que tiene un efecto. Al final trabajas toda tu vida para algo así y la sensación es única, única, pero claro, luego viene ese momento malo y toca recuperarte, volver a empezar”, expresa. “Y ahí te preguntas: ¿Y ahora, qué? Ahí es donde empiezas a darle vueltas. Has ganado un Grand Slam y te preguntas: ¿Se supone que debo ganar el siguiente? ¿Sí? ¿No? ¿Ahora tengo que jugar siempre bien porque la gente está más pendiente? Dudas. Te surgen pensamientos que en el fondo son normales, pero muy difíciles de evitar. Los puedes controlar y eso es lo que estoy intentando hacer”, añade la actual número 6 del mundo.
“No paro de oír esa palabra”, responde Muguruza cuando escucha ‘regularidad’. “Hay gente que la encuentra y gente que no, unos que la tienen y otros que no. A ver, yo cada vez que entro en la pista intento jugar lo que mejor que puedo. No sé si eso es la regularidad o no… Pero, ¿qué es mejor? ¿Ganar un gran torneo al año o llegar en todos hasta los cuartos? Yo intento ganar y si no gano, no gano. Yo lo intento y doy lo máximo, pero no puedo estar pensando todo el rato en esas palabras: regularidad, constancia, etc.”
Sam Sumyk es la otra persona que está en el ajo de esta aventura y uno de los más señalados en los últimos meses. “La verdad es que tengo un carácter complejo. En un momento dado puedo estar más templada, más calmada, y de repente más enfadada o más emocionada. Siempre he dicho que muchas veces puedo llegar a ser mi peor enemiga. En esos momentos complicados debes decirte: tranquilízate, que contra quien tienes que jugar es contra la otra, no contra ti. Básicamente, consiste en encontrar el equilibrio”, analiza la campeona de tres títulos WTA.

Garbiñe tampoco se calla cuando le sacan el tema de la igualdad de sexos y la disputa entre circuito femenino y masculino. “Es que es diferente con los chicos. En el caso de las chicas todo va un poco más ligado a la apariencia física o la moda. Yo creo que antes era más exagerado y ahora lo es menos, pero siempre va a ir ligado a todo eso”, señala la hispano-venezolana. “A veces asocian todo al aspecto físico o a qué ropa vistes, pero quizá forma parte de este juego, no lo sé. De todos modos creo que se irá estabilizando cuantas más chicas estén en el poder del deporte. Cada vez hay más y eso es bueno. Si no, mira en España. A partir de ahí creo que irá importando menos la apariencia física y contarán más los logros deportivos”, subraya.
Su nombre ya se considera uno de los nombres más ligados al presente pero también al futuro, un horizonte en el que cada vez tiene menos hueco Serena Williams. “No es solo ella, sino las dos, Serena y Venus. Cuando ellas se vayan va a haber un vacío, porque han hecho historia en este deporte y en otros ámbitos. Va a ser difícil, pero seguro que vendrá gente nueva. Todo el mundo cree que cuando alguien importante deja el tour es un drama, y al final siempre aparece gente nueva que les reemplaza. Quizá no a Serena, Federer o a Rafa, pero seguro que viene gente que motiva al aficionado, savia fresca”, concluye la española.

