Albert Costa: “Pienso que podía haber hecho algo más en mi carrera”
El director del Conde de Godó y campeón de Roland Garros nos cuenta en una entrevista que se quedó con ganas de haber dado más de sí, especialmente en pista rápida.
La carrera de Albert Costa no ha sido precisamente como para que uno esté arrepentido de ella y tenga la sensación de que faltaron cosas. Ex número 6 del mundo, campeón en Roland Garros en 2002, en Hamburgo en 1998 y en total, en 12 torneos. Eso sí, todos ellos sobre tierra batida. Y esa precisamente es la espina clavada que tiene el ex tenista de Lleida. En una entrevista con motivo de los Premios Ciudad de la Raqueta en los que ha sido premiado por su gran carrera, Costa habla precisamente de ese escaso bagaje que tuvo lejos de la arcilla, algo que le hubiera gustado haber mejorado.
Albert Costa sucede a otras grandes raquetas del tenis español Virginia Ruano, Carlos Moyà, Conchita Martínez y Alex Corretja como ganadores de este premio que concede la Ciudad de la Raqueta de Madrid. El actual director del trofeo Conde de Godó de Barcelona se ha mostrado muy satisfecho y agradecido por el reconocimiento, como plasma industriadeltenis.com. “Es un tremendo honor para mí que el jurado me haya elegido a mí para este galardón”, ha dicho el ex tenista catalán. “Es el reconocimiento a una trayectoria y un trabajo y el hecho de poder compartirlo con grandes deportistas es para mí muy importante”, ha contado Costa, que en la gala de premios ha compartido protagonismo con otros deportistas españoles de diferentes disciplinas como Ruth Beitia, Maialen Chourraut o Carolina Marín.
Preguntado por su trayectoria tenística, que dejó como en el ámbito profesional en el año 2006, Costa no duda en admitir que si bien está orgulloso de su carrera, han quedado algunas espinitas clavadas que le hubiera gustado poder quitarse. “Echando la vista atrás, puedo decir que tuve una buena carrera como tenista”, ha dicho. “Estoy orgulloso de ella y siempre me esforcé muchísimo para llevarme los títulos que logré. Pero reconozco que podía haber hecho algo más en mi carrera. Me hubiera gustado ganar algún título en pista rápida. Disputé las semis en Miami y Cincinnati y la final en Dubái, pero no pude conseguir el trofeo”, ha recordado el ilerdense. “También tengo una espina clavada con una final de Roma que no pude jugar por lesión. Fue un palo bastante duro ese. Pequeñas espinas que se quedan ahí”, ha reconocido el genial tenista catalán, ahora dedicado a otros menesteres, entre ellos el jugar torneos de exhibición como el que hace poco conquistó en Marbella ante John McEnroe.
Albert Costa era ampliamente conocido por tener dos derechas, esto es, un excelente revés a una mano pero también una más que consistente y peligrosa derecha. Él mismo se ha definido: “Era un tenista bastante completo, fuerte y sólido desde la línea de fondo. Era un jugador duro y agresivo”.
Comparando el tenis de antes, el que él jugaba no hace tantos años y ahora, ve grandes diferencias. Son solo 10 años desde su retiro pero se notan y mucho. “Una diferencia muy importante está en los materiales que se utilizan ahora. Los partidos se juegan a mucha mayor velocidad, con más potencia”, opina. “Es un tenis más profesional. Se tienen en cuenta aspectos que antes se dejaban más de lado como la nutrición, el estado físico, la preparación… En mi época también lo éramos pero no había tantos avances”, cuenta.
El ganador de Roland Garros en 2002 en aquella final española ante un jovencísimo Juan Carlos Ferrero marca la gran diferencia que también existe entre su papel como tenista aquellos años y el que desempeña ahora, que si bien sigue siendo de cara al público, está alejado de la atención de aquel entonces. “Cuando eres tenista y estás jugando, el único protagonista eres tú. Cuando juegas eres egoísta. En cambio, cuando tienes que organizar un torneo o ser el capitán de Copa Davis, debes mirar por los intereses de todo el mundo. Tienes que lidiar con todo, si quieres alcanzar tu objetivo”, ha asegurado Costa, una figura de referencia tanto dentro como fuera de una pista de tenis.