Ojalá me equivoque, pero va a estar complicado ver un partido tan bueno y con tanto ritmo como el que Angelique Kerber y Dominia Cibulkova nos han brindado esta tarde en Singapur. Sus movimientos llegan a ser, por momentos, parecidos y, sus personalidades son de esas que nunca dan un punto por perdido. El espectáculo, por lo tanto, estaba garantizado. Fue un duelo a muerte entre la mejor del mundo y la mujer del momento, hasta que el factor psicológico entró de lleno en el banquete y envió a la alemana hacia su primera victoria en estas WTA Finals de 2016 (7-6, 2-6, 6-3). Una oda al tenis femenino.
Más de una hora de paliza solo podía terminar con una ovación cerrada a lo que estas dos mujeres estaban mostrando sobre la pista. Fue el primer set, seguramente, de lo mejor que se haya visto esta temporada en cuanto a tenis femenino. Un circuito que, irremediablemente comparado con el masculino, a veces se ve atacado por su falta de consistencia o espectáculo. Espero que la gente que piense esto no haya hecho planes esta tarde porque estuvo a un solo click del mando de corregir el pensamiento. Kerber y Cibulkova, dos guerreras, dos incansables, dos raquetas que llegaban a Singapur de manera muy diferente (una clasificada desde hace meses; la otra, la semana pasada) pero que reunieron entre ambas un show digno de subrayar. Pura igualdad, pura emoción, golpes de ensueño y un buen puñado de kilómetros recorridos en una guerra a tumba abierta. Se lo llevó la alemana, ligeramente más firme en los momentos clave, pero pudo haber pasado cualquier cosa.
Esto era precisamente lo que buscamos cuando un torneo como el WTA Finals parte desde la línea de salida: las mejores del mundo ofreciendo su mejor tenis. Y no es fácil después de diez meses de desgaste. Angelique tuvo incluso que abandonar la cancha para darse un respiro y seguramente cambiar su indumentaria. Estaba totalmente agotada, al igual que su rival, quien además del deterioro físico se había llevado un golpe moral con ese 7-5 del tiebreak. Pero claro, ¿quién de los presentes ha visto alguna vez rendirse a Cibulkova? Que levante la mano. Lo sabía. La eslovaca responde de la misma manera indique lo que indique el resultado, mientras haya vida hay esperanza. Y allí que salió Dominika, más brava que ninguna, para poner un 3-0 de salida a la número uno del mundo. Imponente reacción.
No pudo la germana reaccionar esta vez, todavía afectada del desgaste inicial y sumando continuamente errores impropios de ellos. Las alas de Cibulkova se hicieron grandes hasta asegurar un merecido 6-2, nos íbamos al tercero. Y no paró ahí la eslovaca. De salida, un 2-0 a su favor en el parcial definitivo que hacía temblar a la mejor jugadora del mundo. ¡Pome! Se escuchaba entre las gradas. Algunos incluso ya escribía su crónica con la sorprendente derrota, pero aquello no había terminado. “Ahora sé jugar en los momentos importantes, sé cómo actuar en los grandes eventos”, así de sencilla se mostraba Kerber en su llegada a Singapur y así lo demostró en los instantes más angustiosos. Con cinco juegos consecutivos y una victoria vital para su futuro en el certamen. Si el objetivo de la de Bremen eran pisar las semifinales, hoy ya lo tiene a un solo paso.

