Es una locura presenciar cómo un jugador se puede transformar de tal manera en apenas unos meses. Pablo Carreño parecía haber dado un paso al frente al caer a principios de temporada en las centrales de Sao Paulo y Estoril, sin embargo, todos esperábamos algo más del asturiano. Y vaya si lo ha dado. Primero en la gira estadounidense de cemento, en Winston-Salem, donde levantó su primera corona ATP. Y esta semana, bajo la cubierta de Moscú, certamen que nunca jamás había podido conquistar un español. Su remontada ante Fabio Fognini (4-6, 6-3, 6-2) significa el segundo gran galardón de su maleta, aupándole mañana hasta la 32ª posición del ranking.
Pablo Carreño también brilla bajo techo

