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Federer: "Si tengo miedo o respeto por mi vuelta es sólo por una posible nueva lesión"
El suizo Roger Federer repasa en una extensísima y completa entrevista cómo marcha su recuperación y sus perspectivas de futuro
Con motivo de su reaparición pública en la Academia de Rafa Nadal, Roger Federer ha concedido una entrevista al medio suizo 'Tages Anzeiger', en la que charla sobre su recuperación, su nueva vida fuera del circuito, y en la que concede muchas reflexiones interesantes acerca de su futuro a corto y medio plazo. El de Basilea confirma el buen camino por el que marcha todo y agradece el tiempo que aún tiene por delante para prepararse de cara al Australian Open.
El suizo repasa de entrada su planning de entrenamientos y cuál es su hoja de ruta para las próximas semanas. "Cada vez va todo mejor. Construimos todo paso a paso, a pesar de que siempre podemos hacer más lo dejamos a diario en unos 90 minutos, debido a que no queremos correr riesgo. Pero todo está dentro de los plazos. Ahora aumentaremos la intensidad, y también jugaremos más tenis de nuevo. En las próximas semanas habrá mucho más tenis y la próxima semana también vendrá Ivan Ljubicic. En los últimos dos meses, tal vez habré jugado diez o doce veces, y sólo tres de ellas más de una hora. No quería generar una carga para mi rodilla después de tantos entrenamientos de fuerza específicos para esa zona".
De cómo se siente físicamente. "Me siento fuerte, pero no para ir hasta el límite. Tengo todavía unos 80 días hasta el Abierto de Australia, que es un tiempo enorme. Sólo espero que todo vaya bien. Después de esta lesión, no quiero ser demasiado eufórico". Cuestionado sobre su lesión de rodilla, Federer no la relaciona con la edad, sino con su extensa carrera y enorme desgaste. "La edad no es la culpable. Por supuesto que hay signos de desgaste, y supongo que la rodilla es uno de ellos, pero hace ya ocho años que tenía problemas en las rodillas, y los médicos dijeron: 'Esta rodilla ha estado tocada'. Luego se pasó el dolor y jugué bien durante muchos años. Siento que tiene que ver más con haber jugado más de 1300 partidos. Es normal".

De todo este tiempo, Roger extrae momentos muy duros y decisiones que debían tomarse por obligación y de las que ha sabido sacar su parte positiva. "Cuando tuve que renunciar a los Juegos, dije: 'No, no, no, eso no puede ser. Río y el Abierto de Estados Unidos tengo que jugarlos', pues cancelar mi presencia en Roland Garros ya había sido bastante duro. Aceptar que me perdería Río duró unos tres días; con mi equipo y mis médicos decidimos parar viendo cómo estaba la rodilla". Por otro lado, el suizo afirma que saltarse Wimbledon si que nunca fue una opción, aunque arriesgó con dicha decisión.
"Estaba bien y tenía claro que jugaría en Wimbledon, incluso si no era bueno para mí. Me sorprendí a mí mismo hasta dónde rendí para cómo llegaba. Por lo tanto, es uno de mis torneos de Wimbledon más memorables". El helvético establece el período inmediatamente anterior como el más difícil y desconcertante. "La fase más dura fue entre Roma y Wimbledon. Porque me di cuenta de que algo estaba mal en mi rodilla. Algo no iba bien, no sentía ningún avance, y no estaba bien preparado para Wimbledon. Pero cuando decidí parar todo fue más fácil. Me dije a mí mismo: vamos a disfrutar de este tiempo, de toda la planificación: ¿Cómo entreno, dónde, con quién? Tenía que organizar muchas cosas. Eso era nuevo para mí, y lo encontré estimulante".
La situación actual, completamente nueva en su carrera deportiva, ¿está generando algún miedo para cuando vuelva a las pistas? "Es algo que pensé en las últimas semanas: ¿Cómo será cuando vuelva en la Copa Hopman y en Melbourne? ¿Voy a sentir mucha presión? Pero, sobre todo, tengo curiosidad de cómo responderé los primeros seis meses. Porque he caído en el ranking y afrontaré duros rivales en cada sorteo. ¿Pero miedo? Si tengo miedo es por si surge alguna nueva lesión pero si juego mal no es ningún problema, ya habrá tiempo de mejorar. Si logro trabajar como hasta ahora, creo que conectaré rápido con el ritmo de competición".

Federer confirma después así que su calendario sólo tiene estipuladas cuatro paradas. "En primer lugar tengo que ver cómo va todo. Pero la Copa Hopman, Abierto de Australia, Dubai e Indian Wells son fijos. Para otros torneos aún no me he inscrito". Mientras tanto, aún no ha decidido si jugará la IPTL. "Eso depende de las próximas semanas. Si se tratara de mañana, no jugaría".
Preguntado por su continuidad en 2018 o su retirada, Federer frena. "En primer lugar tengo que jugar cuatro o cinco torneos sin recaídas antes de poder ser candidato a ganar títulos. En este momento tengo que mantener la calma. Sobre mi retirada... para eso podrían quedar años aún, dependiendo de la perspectiva. Espero que me quede mucho más que un año, si me he tomado este largo parón es con la intención de alargar mi carrera. Cuando supe que me perdería los Juegos Olímpicos y el Abierto de Estados Unidos, dije: ahora lo hacemos bien, con tiempo, para que mi cuerpo esté recuperado".
El paso del tiempo, el envejecimiento y la preocupación derivada de ello no es un problema para el suizo según sus palabras, con las que reniega de cualquier crisis vital con respecto a sentirse más mayor. "Tener más edad no es algo negativo. Yo siempre trato de aprovechar esa experiencia y sentirme joven mentalmente, estar abiertos a nuevas ideas, reinventarme".