Garbiñe Muguruza ha completado un debut justito y sin un gran tenis en Linz ante la turca Cayla Buyukakcay a la que ha vencido por 6-4 y 6-4. Una victoria que significa para ella estar un poquito más cerca del objetivo final que es estar en la Copa de Maestras de Singapur.
La jugadora de Sam Sumyk hacía su debut en las pistas cubiertas de Linz en Austria ante la turca Cayla Buyukakcay, número 69 del mundo. La española necesitaba imperantemente victorias y puntos que la acercaran a nueva clasificación para las Finales WTA a disputarse en Singapur, en el sudeste asiático. La caraqueña sin embargo iba a arrancar el partido con muchas dudas y falta de consonancia con su raqueta, algo por otro lado habitual cuando entras en contacto con un torneo. Si bien Garbiñe rompía a las primeras de cambio el servicio de la turca, ganadora este año de su primer torneo WTA en Estambul ante su público, poco después iba a echar por tierra la ventaja adquirida. Su tenis era un auténtico ramillete de errores, no era capaz de hilvanar peloteos largos. La turca se limitaba a pasar la bola con cierta profundidad y esperar el fallo de la campeona de Roland Garros.
De esa manera, Buyukakcay volteaba el partido y se ponía por delante sin hacer nada del otro mundo. Garbiñe necesitaba su tenis ya si no quería entrar en esa espiral derrotista y depresiva que la lleva a irse de los partidos con demasiada frecuencia. La turca sin duda que ayudaba a que la española se mantuviera dentro del partido. Ambas cometían muchos errores, desluciendo el espectáculo en la central de Linz. Las roturas se iban sucediendo a una y otro lado, prueba de que ninguna de las dos contendientes estaba fina sobre la pista. Garbiñe iba a hacer una ruptura clave con 4-4, que a la postre significaría el set para ella. Terminaba mucho más centrada y con actitud más ganadora el set que la turca. Con 5-4 y 40-0 todo parecía decidido pero Buyukakcay lo levantó y sembró las dudas de nuevo en la española que a pesar del contratiempo acabaría finiquitando el set por 6-4. Muguruza, muy lejos de su mejor versión, pero era momento de ser prácticos y ganar como fuera.

El partido ganó enteros en el segundo set. Especialmente desde el punto de vista tenístico. Mejores puntos, con más aciertos de ambas y no tantos fallos. Esa subida de nivel no podía beneficiar a otra que no fuera Muguruza. La hispano-venezolana a un buen nivel es mucho mejor jugadora que la turca, combativa, pero sin la pegada que tiene Garbiñe. Rotura inicial para ella que consolidaría acto seguido no sin mucha brega. El 2-0 fue cocinado a fuego lento ante la resistencia de la turca a quedarse rezagada en el marcador. Buenos argumentos de Buyukakcay cerca de la cinta, insuficientes ahora para doblegar a la española que también había ganado enteros en la red, siendo más definitiva y menos dubitativa.
La turca no le perdía la cara al encuentro y luchaba por seguir la estela de Muguruza que soltaba de cuando en vez grandes golpes, algo que no se veía apenas en el primer set. Los errores sin embargo reaparecerían según avanzaba la manga. Las dobles faltas no ayudaban a la hora de mantener el ‘break’ de ventaja, pero los primeros saques salían al rescate para sostener a flote a la de Caracas. Tras el enorme cúmulo de rupturas en el primer set, uno tan solo bastaría en el segundo para dimirir la batalla, que caería del lado de la gran favorita. Muguruza sirvió bien y tuvo a raya a la turca que con su saque no dio mucha opción a Garbiñe. La española estuvo expeditiva y no se complicó en exceso para cerrar por 6-4 el segundo set, mismo resultado del primero y sellar su pase a los octavos donde tendrá una piedra dura de pelar como es la rumana Monica Niculescu.

