A buen seguro, Daniel Orsanic se tomará esta semana unos días de descanso después del intenso fin de semana que ha tenido que pasar en Glasgow, donde Argentina selló el pase a la final de la Copa Davis, donde luchará de nuevo por intentar lograr la tan ansiada Ensaladera. El técnico tomó cada día de eliminatoria una serie de decisiones tan decisivas como discutidas por el público, pero cada una de ellas estaba estudiada con precisión y siempre con un objetivo claro: Ser agresivos. Así se gestó el pase de Argentina a la final.
No tuvo que ser nada sencillo manejar el vestuario en este envite ante Gran Bretaña. Orsanic llevó a un líder claro como Juan Martín del Potro. El tandilense sería, sin dudas, quien debía llevar la voz cantante en un equipo que necesitaba un referente. Leonardo Mayer, que está pasando por un año maldito y perdido en la clasificación, esperó paciente su momento en el caso de que tuviera que jugar. Federico Delbonis, por su parte, a pesar de ser el argentino con mejor ranking de todos, aceptó de buen grado no jugar ni un solo minuto. Haciendo equipo. Y a Guido Pella, el hombre que debía cumplir el papel de lograr el punto ante el segundo hombre británico, y cumplió a la perfección.
La principal decisión de Orsanic pasaba por jugarse a poner a Del Potro en un primer partido o guardarlo para el domingo. Si lo ponía el viernes y Delpo tenía que enfrentarse al segundo jugador de Gran Bretaña, habrían perdido la oportunidad de que el tandilense guardara fuerzas para cuando fuera necesario pero la opción de enfrentarse a Murray cuando estaba más descansado era lo que buscaban. Era jugarse tu única ficha al 'rojo' o al 'negro' en la ruleta. Un 50% de probabilidades que le salió perfecto ya que Juan quedó emparejado en el primer partido del single ante Andy.

Por ahí pasaban todas las opciones de los argentinos. Si perdía Delpo, muy probablemente todo hubiera acabado ahí. La increíble victoria tras más de cinco horas de encuentro hizo ver a todos que sí se podía. Pella luego pondría las cosas muy de cara para Argentina. Orsanic, entonces, debía tomar otra difícil decisión; o guardaban a un extremadamente cansado Juan Martín del Potro para un hipotético quinto punto, o se la jugaba con lo que le quedaba a su mejor hombre en el dobles para matar la eliminatoria. Orsanic continuó siendo agresivo y apostó de nuevo fuerte poniendo a Juan Martín, aunque en esta ocasión, la jugada no salió bien. Esto le valió críticas de todo tipo, muy común en estos casos. La prensa y gente del mundo del tenis argentino le pegó duramente a Orsanic por poner a Delpo en un encuentro para el que consideraban innecesario arriesgar. Daniel lo justificó en rueda de prensa. "Me basé en la confianza de Del Potro. La intención era cerrar la eliminatoria y pensé que ése era el mejor dobles que teníamos. Fuimos agresivos el viernes, fuimos agresivos el sábado y seremos agresivos el domingo", avisaba el técnico. Así fue.
A pesar de los temores de todos los argentinos sobre si Delpo estaría para un hipotético quinto punto, Orsanic siguió siendo fuerte en su manejo del vestuario. No debía ser fácil colocar la ficha en el sitio adecuado, con la presión de todo un país detrás que quiere ver de una vez a los suyos levantando la Ensaladera de la Davis. Es así que decide poner a Mayer, a pesar de que el correntino no pasa por su mejor momento anímico ni tenístico. Leo no fallaría y terminaría siendo el héroe de la serie.

Argentina ha demostrado durante esta edición ser un equipo. El mayor ejemplo de lo que deben hacer todos lo ha hecho la selección de Orsanic. Tuvieron que luchar contra Polonia en una pista prácticamente ilegal. Contra Italia, Mónaco y Delpo dejaron a un lado sus diferencias y caminaron juntos para darle el pase a Argentina ante una selección durísima en su propia casa. Ante Gran Bretaña, y con las dudas rondando por el aire, se hicieron fuertes como conjunto y todos se apoyaron para llegar a su quinta final de Copa Davis. Se la jugarán de nuevo fuera de casa. Esta vez ante Croacia.

Orsanic, el gran cuestionado durante todo el fin de semana por sus decisiones, acabó siendo alabado. Así funciona esto. Pasas del todo a la nada en minutos. Después de celebrar como un loco el pase y casi sin voz, se mostró tremendamente emocionado por lo logrado. "Es un momento muy emotivo. Hemos demostrado que Argentina es un equipo de hombres, de buenos tipos que lo dejan todo realmente. El optimismo que tiene el grupo mueve montañas y la ilusión seguirá encendida", aseguraba Orsanic, que ironizó sobre el origen de su apellido. "Tengo sangre croata, pero que no te quepa duda que tengo la bandera de Argentina bien puesta", confesaba.
Este libro que relata una aventura épica aun no se ha acabado. Tendrá un capítulo más en noviembre y ya hay ganas de ver definitivamente cómo acaba aunque a buen seguro, los de Orsanic volverán a seguir siendo agresivos. Que se preparen los croatas porque Argentina tiene incluso una canción de aliento.
"Vení, vení, cantá conmigo, que un amigo vas a encontrar, que de la mano de Orsanic todos la vuelta vamos a dar"

