A sus 31 años, la rusa Vera Zvonareva ha dicho definitivamente adiós al tenis profesional. La moscovita ha colgado una raqueta que llevaba en el dique seco desde abril de 2015. Las lesiones continuas que ha padecido la forzaron a estar alejada de las pistas durante largo tiempo. En este tiempo ha aprovechado para formar una familia con su esposo con el que se casó y con el que ha tenido un hijo. La decisión de retirarse parecía estar tomada desde hacía tiempo. Se va otra integrante más de la generación dorada del tenis ruso.
Muchos se preguntaban qué había sido de Vera Zvonareva. Le habíamos perdido la pista allá por el comienzo de 2015, donde había jugado sus últimos torneos. La realidad era que desde 2012 su carrera se encontraba muy entrecortada por las lesiones y las idas y venidas en el circuito de la WTA. Ello, unido a que ya había superado la treintena, hacía pensar que la retirada no estaba lejana.
A través de Instagram ha colgado un mensaje en el que explica las razones que la han llevado a esta decisión:

Queridos amigos, en los últimos dos años no he publicado mucho debido a las lesiones y la incapacidad de competir. Pero en la vida hay algo más aparte del deporte a pesar de que lo amo. Este ha sido un año de una gran satisfacción para mí. Me convertí en esposa y madre. Tener una familia es una gran sensación. En cualquier caso, el deporte seguirá desempeñando un papel fundamental en mi vida. Nos veremos pronto en Eurosport donde estaré como comentarista en el próximo Abierto de los Estados Unidos.
Será por tanto un bonito reencuentro con el mundo del tenis para ella. Una jugadora, o ya ex jugadora, que se pasará a la historia por haber llegado muy alto, por haber escalado muy arriba, pero sin tocar la cima. Tiene en su haber dos finales de Grand Slam, ambas en 2010, su mejor año. En Wimbledon fue barrida por Serena Williams y en el US Open por Kim Clijsters. En octubre de ese año alcanzó su mejor clasificación, siendo la número 2 del mundo. Previamente en 2008 había obtenido para Rusia la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Pekín tras derrotar a la china Na Li.
Sus mejores triunfos son los conseguidos en Cincinnati en 2006 y en Indian Wells en 2009. Se caracterizaba por un tenis muy directo y muy plano. En la modalidad de dobles tuvo mejor suerte, llegando a alcanzar la gloria en el US Open de 2006 junto a Nathalie Dechy y en Australia 2012 con Svetlana Kuznetsova como pareja de baile. Era una jugadora claramente de pistas rápidas, teniendo bastantes más dificultades en la tierra batida. Su fuerte carácter también era de sobra conocido, a menudo destrozando raquetas que pagaban sin merecerlo sus frustraciones.

Muy ligada a Estados Unidos como Maria Sharapova, Zvonareva ha sido sin duda una pieza más de la extraordinaria camada de grandes jugadoras rusas que emergieron en el siglo XXI tras Elena Likhovtseva. Tenistas como Nadia Petrova, la propia Maria Sharapova, Anna Chakvetadze, Maria Kirilenko, Svetlana Kuznetsova, Elena Dementieva, Anastasia Myskina, Dinara Safina o incluso más tardíamente Elena Vesnina. Se quedó con la miel en los labios varias ocasiones, una guinda que hubiera coronado una difícil y tortuosa pero también exitosa carrera.

