Éste es otro Del Potro

El argentino Juan Martín del Potro está de vuelta. Y no sólo por nivel y resultados. También por cómo ha sacado provecho de una debilidad

Juan Martín del Potro es seguramente el gran reforzado de los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro. A pesar de haber sumado ya ocho torneos disputados en esta temporada, el torneo olímpico, su medalla de plata, las vibraciones transmitidas y los rivales derrotados han generado unanimidad: ahora es cuando Juan ha vuelto para quedarse. Quizás siga necesitando un poco más de tiempo para despejar incógnitas físicas pero ha demostrado que incluso lastrado en su golpe de revés, es muy bueno. Sigue siendo muy competitivo.

La dificultad y la limitación han ofrecido al tandilense una oportunidad para ser hoy mejor jugador en facetas escondidas por las virtudes de un saque, una derecha y un revés a dos manos de un calibre tan imponente que nada parecía hacer más falta. Con todas ellas fue número 4 del mundo, campeón del US Open y contendiente a cuestionar los grandes escenarios a los mejores del mundo. Pero la lesión ha obligado a Del Potro a reubicar su juego. Y hacerlo ante Djokovic, Nadal o Murray ha realzado dicha transformación.

El golpe más mejorado, como era evidente, ha sido su revés cortado, del que se ha visto obligado a abusar, golpeando alrededor de un 50% de los golpes con él cuando cargan su revés. Sin embargo, está sabiendo sacarle partido. El rival lo mantiene parado y lejos de su monumental drive, pero el trabajo no sólo ha sido técnico -la calidad de su slice se ha visto muy mejorada- sino tambien táctico, aprovechando los ángulos cortos para desubicar a su oponente y entrar con su derecha. El gesto se ha convertido en algo muy natural y ya domina las direcciones para sacarle una utilidad real. Que su revés a dos manos a pleno rendimiento sería la mejor opción es tan evidente como que su revés cortado le ha dado frutos: gana tiempo, mejora su paciencia y está más preparado para dañar en otras superficies de bote más bajo.

Pero lo más llamativo ha sido su contragolpe de derecha, golpeando en carrera. Levantando la mano sin perder velocidad en el tiro, cometiendo poquísimos errores para llegar en posiciones tan forzadas, recuperando la iniciativa cuando le abren a ese lado una vez le sobrecargan su revés. Así respondió ante Djokovic, al que trituró a passings y contragolpes cruzados cuando el número 1 buscaba cerrar al espacio libre; así fue ante Rafa y también ante Andy en algunas fases de partido.

Su defensa y su movilidad no se han resentido e incluso su juego en la red no le ha visto tan desorientado, con voleas de gran valor y una ubicación al subir de jugador adaptado a las circunstancias, que echa mano de otros recursos para no quedar limitado por un golpe tan importante en el juego como el revés desde el fondo. Lo demás era sabido: su derecha es un tiro para el libro del tenis y su servicio en los momentos importantes es un seguro. Lo novedoso e interesante es ver cómo se puede lograr evolucionar desde la adversidad. Este es otro Juan Martín.

Comentarios recientes