Hay quien pensaría que podía haber sido fruto, no ya de la casualidad, pero sí de dos semanas extremadamente lúcidas y ya. Lo que hizo Angelique Kerber en Australia parece que finalmente ha tenido continuidad después de unos meses bastantes grises para la tenista de Bremen. Disputará este sábado la finalísima de Wimbledon y de nuevo en el horizonte la misma rival que en Melbourne, la americana Serena Williams. Kerber, que ha superado a Venus, la hermana mayor de Serena en las semifinales, ha pasado por rueda de prensa donde ha recalcado el gran momento de tenis y de ánimo que vive y que nada tendrá que ver la final de Wimbledon con la que ya vivió en Australia.
"Ha sido increíble batir a Venus en las semis. Es siempre muy complicado enfrentarse a ella, ella es toda una campeona, por lo que estoy realmente feliz de alcanzar mi primera final en Wimbledon", ha expresado la zurda de Bremen, que se ha plantado la última instancia del torneo sin dejar escapar una sola manga, algo extraordinario que ni Serena puede decir.
Angie Kerber es consciente del nivel de tenis que está desplegando en este Wimbledon y así lo ha remarcado. "Estoy jugando el mejor tenis de mi vida aquí, el último juego y el último golpe que he hecho han sido fantásticos. Me siento muy emocionada de estar en mi primera final de Wimbledon", ha reconocido.

Un camino similar aunque más horadado por distintas vicisitudes tuvo que emprender Kerber en el pasado Abierto de Australia para llegar a la final y acabar levantando el título, su primer entorchado de Grand Slam. Quiere evitar las comparaciones. "Este torneo no tiene nada que ver con el Australian Open. La final será algo absolutamente distinto. Necesitaré concentrarme en sacar mi mejor tenis como hice allí, pero las circunstancias van a ser completamente otras", ha comentado al respecto la germana, que vuelve a tener ante sí la oportunidad de echar por tierra el 22º Grand Slam de Serena que supondría dar caza a Steffi Graf en número de 'majors'.

