Gran Bretaña acudió a las urnas a mediados de esta semana y el resultado fue el que todos sabemos: su salida de la Unión Europea ya es una realidad. Al menos la intención, pese a que casi la mitad de la población esté en contra. De lo que ya no se puede dar marcha atrás es en la repercusión que ha generado, sobre todo en la parte negativa, como la histórica devaluación que ha sufrido la libra en estos últimos días, hecho que ha afectado incluso al torneo de Wimbledon, rebajando su prize money de manera considerable.
Todo ocurre entre el jueves y el viernes, como bien lo cuentan los compañeros el New York Times en este fantástico reportaje. Estaba en juego la última ronda clasificatoria de la fase previa cuando la lluvia obligó a posponer algunos encuentros al día siguiente. Esto fue lo que originó que no todos los eliminados, ni tampoco los vencedores cobraran el mismo cheque debido a la bajada monumental con la que la libra amanecería en las próximas horas.
Lo que parecía una anécdota acabó siendo la caída más importante de la libra en 31 años, devaluando el premio total para los eliminados en unas 15.000 unidades. Hablando en dólares, lo que antes eran 22.350$ ahora eran 20.550$. Hablando en euros, lo que antes eran 1’31€ ahora eran 1’24€. Casi más de 1.000 euros de pérdidas en el simple transcurrir de una noche de verano.

“Mil euros son mil euros, no es como perder dos. Duele bastante”, afirmaba Gerald Melzer, derrotado en la última ronda. “Perdemos dinero en un día que no hemos hecho nada, para nosotros todo esto ha sido una mala decisión, pero no hay nada que podamos hacer al respecto”, confesó el belga Yannick Mertens. “Es increíble, cada centavo cuenta a este nivel. Los chicos de las fases previas no jugamos con los mismos números que los chicos de la cabeza, aquí cada dólar cuenta”, reafirmó Austin Krajicek tras perder 1800$.
Mohamed Safwat, jugador egipcio número 219 del mundo, también habló sobre el tema tras caer en el tercer partido de la previa. “Cuanto más gano en un torneo más me acerco a un patrocinador, esto todo pura inversión, encima no llevo ni un solo céntimo para mí, todo se lo queda el tenis. Si parara podría ser hasta millonario, conozco personas que querrían contratarme como entrenador por 150€ la hora. Pero no quiero, tengo un sueño y un objetivo, ya habrá tiempo de ayudar a los niños en un futuro. Pero ahora necesitamos ganar mucho más dinero”, concluyó.
Al final es lo de siempre. Estos desbarajustes lo acaban pagando los mismos, es decir, la clase baja del tenis. Los afinados más allá del top100 que ven con cierta desgana cómo Novak Djokovic o Roger Federer se pelean por ser el que primero alcance los 100 millones en premios. Utopías al lado de su lucha diaria, una pelea a la que se ha unido un nuevo factor, el #Brexit de Reino Unido.

