Un tenista que no ganaba grandes, que se bloqueaba en los momentos decisivos, el cuarto en discordia de los ‘Cuatro Fantásticos’. Hasta que llegó él. Ivan Lendl. El checo cogió las riendas de un caballo difícil de domar y lo llevó por el camino adecuado, el camino de la gloria para ganar el Abierto de Estados Unidos y Wimbledon. Mucho se ha hablado de la tumultuosa relación del escocés con sus entrenadores, incluida la última, Amélie Mauresmo. Ahora de nuevo con Lendl, Andy Murray nos cuenta en qué se basa su trabajo con el centroeuropeo, lo que supone para él y por qué es tan especial para él. Esto nos ha contado en su página web Andymurray.com.
Ivan Lendl es sin duda un tipo más de estrechar las manos que de dar abrazos.
Creo que solo he me dado uno o dos abrazos con Ivan, una vez tras perder mi primera final de Wimbledon ante Roger Federer, y quizá también cuando gané la final del Abierto de los Estados Unidos. Creo que no hubo ninguno cuando gané Wimbledon.
Por lo que fue con un apretón de manos con lo que nos salumos en el Queen’s Club la mañana del martes, la primera vez que nos veíamos desde el US Open el pasado mes de septiembre. Hemos chateado ocasionalmente los últimos dos años y he hablado con él unas cuantas veces al final del año pasado.
Estábamos en contacto simplemente. Yo sabía que él había probado con otros jugadores por lo que me interesé por saber si estaba considerando volver al circuito. Nos conocemos muy bien y fue bueno tenerle de vuelta el martes, no fue algo extraño para nada. Obtener una victoria contra alguien tan bueno en hierba como Nicolas Mahut fue realmente un gran comienzo.
No es problema que estemos en desacuerdo
Ivan es muy claro y tiene fuertes opiniones sobre las cosas. Esto es muy importante. Prefiero a alguien que sea muy fuerte con lo que está diciendo. Y si yo estoy en desacuerdo, no hay problema para él. No se lo toma a pecho.
Es un poco más fácil comunicar cuando no sientes que vas a contrariar a alguien. También disfruto de su compañía y su sentido del humor. Me contará mucho de casi todo. Está metido en el deporte y tiene muchas buenas historias de cuando estaba en el circuito.
Fue un poco diferente a lo de Johnny Mac y Jimmy Connors. Aquí no había micrófonos y cámaras por ningún sitio. Diría que fue más interesante en cierta manera. Obviamente hay rivalidades en el circuito ahora mismo, pero, por las historias que he escuchado, diría que los jugadores de hoy en día son un poco más amistosos con los otros fuera de la pista.

Ivan y Jamie deben estar de acuerdo
Es importante que Ivan y mi otro entrenador, Jamie Delgado, pasen tiempo juntos los próximos días. Ivan ha llegado con sus propias ideas sobre lo que él piensa que necesito hacer pero una de sus grandes fortalezas es que él es muy bueno dentro de un equipo. Es crucial que él y Jamie se entiendan. Básicamente he pasado 40 semanas del año con Jamie y él también necesita sentirse dentro del equipo en el que estamos trabajando tan bien.
Jamie me conoce muy bien también, ha pasado mucho tiempo cada día conmigo durante los últimos tres o cuatro meses y esto puede ayudar a Ivan. Por lo que los dos hablarán sobre aquello en lo que necesitamos incidir, especialmente esta semana en hierba. Lo hablaremos antes de los entrenamientos, lo que tendremos que hacer. Daré mis impresiones sobre ello, sobre lo que quiero focalizar y nos pondremos a trabajar.
Necesito mejorar para ganar Grand Slams
Soy el número dos del mundo con una considerable distancia en términos de puntos, por lo que no estoy jugando mal, pero los objetivos se mantienen igual que siempre. Hay aún cosas que siento que puedo mejorar, las cuales necesito si quiero llegar al número uno del mundo e intentar ganar majors.
Creo que Ivan, más allá de otros chicos que me puedan ayudar, puede proporcionarme lo que quiero conseguir. Pienso que mi equipo es muy fuerte ahora mismo. He estado mejorando los últimos meses. He mejorado algunas cosas, y espero que pueda subir un peldaño más los próximos meses. Ganar un quinto título en el Queen’s Club esta semana podría ser el arranque perfecto.

