Garbiñe Muguruza no ha podido tener un estreno feliz en la hierba de Mallorca tras alzar su primer Grand Slam en Roland Garros. La caraqueña ha caído derrotada por la belga Kirsten Flipkens por 6-3 y 6-4 en 1 hora y 12 minutos en la primera ronda del torneo balear que cumple su primera edición. Garbiñe arrancó bien, rompiendo en el primer juego, pero fue diluyéndose ante el empuje y el tenis directo y variado de la belga, muy acertada y enchufada casi todo el choque.
Un hueso. Así se puede definir a la belga Kirsten Flipkens. Una jugadora con gran nivel sobre hierba, muy incisiva, muy incómoda. Muguruza salió bien al partido, muy enchufada y concentrada. Pegando duro y llevando la manija de los puntos arrancaba con rotura a su favor para luego consolidar con su saque, sirviendo con mucha solvencia y conectando algún que otro saque directo. Parecía encontrarse como pez en el agua la hispano-venezolana.
Todo transcurría plácidamente hasta el momento menos sospechado para que se produjera un cambio de inercia en el partido. Garbiñe había tenido bola para doble break pero Flipkens supo zafarse con un gran ‘passing’. Con 2-1 y 40-0, Flipkens se enchufó tremendamente, soltó un ganador de derecha que la animó y mucho. Empezaba a incomodar enormemente el tenis de Muguruza, con bolas bajas, subidas a la red y restos rápidos y agresivos. Del 40-0 se pasaba a la ruptura de la belga. Desde entonces, Flipkens se movió mucho mejor y fue realmente ella la que imponía su guion sobre el tapete de la central del Country Club de Santa Ponsa.
Garbiñe sufría ahora mucho para dominar los intercambios. Ya no se sentía reinando en la pista como en los primeros compases. Con 4-3 de la belga, la española se enquistó con el servicio que tan bien estaba funcionando en los inicios y cometió dos dobles faltas seguidas que hacían peligrar su supervivencia en la primera manga. Recuperó terreno en el juego pero el break de la belga acabó cayendo igualmente. Estaba maniatando Flipkens a la de Caracas con su juego genuino de hierba. Con su saque, no le tembló el pulso y sirvió con acierto para cerrar el primer set por 6-3.

Muguruza intentó revertir la situación en el segundo set. Tanteó el break al comienzo de la segunda manga pero no estuvo acertada en los momentos importantes. Flipkens se escapaba. Ambas mantendrían sus saques, aunque la española con más apuros, evidenciando que no estaba para nada cómoda en el choque, teniendo que variar mucho sus movimientos en la pista ante el juego versátil y variado de la belga, que estaba jugando a la perfección ante la número dos del mundo y primera cabeza de serie del cuadro mallorquín.
Fue con 3-3 donde Flipkens metió el hachazo definitivo al partido. Muguruza volvió a dudar con el saque, cometiendo alguna doble falta y viéndose atacada desde el resto por la belga. Si a eso le sumamos constantes errores no forzados, toda una lacra de nuevo para ella, el resultado sale que Flipkens se tenía que escapar en el marcador. Ni siquiera pudo encontrar soluciones al resto Garbiñe. La belga puso dentro más de un 70% de primeros y jugó muy cómoda, no permitiendo que la española se acostumbrase a un mismo ritmo. Muguruza mantuvo su saque y se mantenía con 4-5 pero en el siguiente saque poco más pudo hacer. Los errores siguieron llegando, y todo hay que decir, que muy pocos llegaron por parte de Flipkens que cerraba con una derecha ganadora a contrapié, a lo grande. Tremendo su partido y gran sorpresa para el torneo que se queda sin su gran reclamo. Poca adaptación a la superficie de Garbiñe y además una primera ronda bastante peligrosa ante una jugadora muy entonada.

