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Muguruza, misma rutina para Wimbledon

Siguiendo su superstición y de no querer cambiar las cosas cuando funcionan, Garbiñe ha alquilado la misma casa en Wimbledon que el año pasado.

Garbiñe Muguruza se convirtió la semana pasada en la segunda mujer nacida en los 90 que se alzó con un trofeo de Grand Slam, después de la checa Petra Kvitova. Después de conseguir al fin su primer major, la hispanovenezolana se fija ahora un par de nuevos objetivos que van de la mano. Alzarse con la corona en Wimbledon y quitarse la espinita del año pasado y ser número 1 del mundo.

Ya hemos contado lo que tiene que hacer Muguruza para convertirse en número 1 después de Wimbledon. Depende de ella misma y seguro le pondrá ganas y trabajo para conseguirlo. Garbiñe acudirá la semana que viene a Mallorca, donde será la primera favorita al título. Consiguiendo llegar a la final allí, luego todo estará en su mano ya que si gana el título en Londres, aunque Serena llegue a la final, Muguruza será número 1 del mundo. Sería la primera española en conseguirlo de nuevo desde que Arantxa Sánchez Vicario dejó de serlo el 11 de junio de 1995.

"Tengo grandes recuerdos de Wimbledon del año pasado", comentó Garbiñe en rueda de prensa el pasado sábado tras ganar en París. "Pero sigo teniendo esa sensación de que perdí en la final. Sólo espero poder continuar con estas grandes actuaciones, con el gran nivel que he tenido aquí", añadía. Este año, quiere seguir los mismos pasos que le llevaron hasta su primer gran partido, aunque espera que acabe de otra forma.

Tal y como informa Marca, Muguruza ha alquilado la misma casa que el año pasado en Londres. Una casa situada al lado del torneo y que le permite ir andando a las instalaciones y evitarse atascos. Esta es una práctica muy habitual de los tenistas, que alquilan las casas a personas que viven allí cerca y que están encantados con ceder sus hogares a tenistas top como ellos. Rafa Nadal, Andy Murray, Roger Federer, Novak Djokovic... los más grandes, todos prefieren elegir una casa tranquila que les haga más liviana la espera por posibles parones por lluvia.

Garbiñe, en su camino a la final el año pasado en Londres, confesaba que era muy supersticiosa y que no le gustaba cambiar nada cuando las cosas funcionan bien. Es por eso que le dijo a sus padres que no volaran a Wimbledon para verla, ya que creía que eso le iba a traer mala suerte. "Tan sólo quiero sentir que todo esté bajo mi control", añadía en rueda de prensa en París. Muguruza reconoció haber estado muy nerviosa durante aquella final del año pasado pero que en París, su mentalidad fue diferente. Es por eso que quiere seguir la misma rutina que le llevó a la final en Londres con la diferencia de que este año, será mucho más peligrosa.