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Muguruza hace historia y conquista París

Garbiñe Muguruza derrotó a Serena Williams, se coronó campeona en Roland Garros y, a sus 22 años, levantó su primer torneo de Grand Slam. 

Garbiñe Muguruza jamás olvidará el 4 de junio de 2016, día en el que consiguió la victoria más importante de su carrera profesional. La española, cabeza de serie número 4 del cuadro femenino, derrotó a la número uno del mundo, Serena Williams, por un marcador de 7-5, 6-4 y se consagró campeona de Roland Garros. Muguruza estuvo impecable de principio a fin, segura de sí misma, confiada en su juego y con la paciencia suficiente para aguantar el acoso de la número uno del mundo. Williams, por su parte, no se sintió cómoda a lo largo del partido, estuvo a merced del juego de la española y se quedó nuevamente a un triunfo de igualar a Steffi Graf en los 22 títulos de Grand Slam.

En la Phillipe Chatrier se percibía la tensión que merodeaba en el ambiente. Las jugadoras saltaron a la pista con los típicos y lógicos nervios de estar jugando el partido decisivo en la cuna de la tierra batida. Era la final de Grand Slam número 27 para la norteamericana, apenas la segunda para la española. Pero sin importar el currículum de cada una de ellas, las dos mostraron desde el inicio el respeto que se tienen mutuamente.

El encuentro comenzó frío, sin apenas intercambios, con errores y prisas. El respeto mutuo se veía cuando ninguna quería ceder un centímetro de terreno y ambas buscaban la iniciativa de los puntos. Tras un comienzo irregular por parte de las dos, Muguruza pegó primero y logró romperle el saque a la norteamericana para ponerse 4-2 arriba.

Tras verse en desventaja, Williams comenzó a apretar, a imponerle todavía más fuerza a la pelota y agarró un envión positivo que la hizo ganar 3 juegos consecutivos. Pasó del 2-4 al 5-4 en cuestión de minutos y parecía que se comía a su rival.

Sin embargo, Muguruza no retrocedió, no se dejó devorar por la intensidad que proponía la número uno del mundo y aguantó el chaparrón. Sin precipitarse, tabajando los puntos y siendo más regular que la estadounidense, supo darle otro giro al set y quedarse con 3 juegos de forma consecutiva para ganar la primera manga por 7-5.

El segundo parcial siguió un guión similar al primero. Muguruza pegó de entrada, Serena le recuperó el break, pero nuevamente la española fue la que sacó ventaja con una nueva rotura hacia la norteamericana. Garbiñe estaba fina con su tenis, gritaba, pegaba, encontraba los ganadores, utilizaba los paralelos y desordenaba a Williams. La ganadora de 22 grandes no se sentía cómoda, corría de lado a lado de la pista y le costaba llevar la iniciativa de los puntos. Garbiñe supo que tenía una oportundiad de oro y la aprovechó.

Pudo cerrar el partido poniendo un 6-3 en el segundo set, desperdició cuatro puntos de partido con Serena al saque, pero lo cerró en el juego de 5-4 con un globo histórico que quedará en la memoria de todos los aficionados al tenis. La española se dejaba caer al suelo, incrédula de la gesta que acababa de lograr, y con los ojos llenos de lágrimas podía comprobar y afirmar que era la nueva reina en París.

Con este triunfo, Garbiñe se convierte en la tercera jugadora en la historia que vence en dos ocasiones a Serena Williams en Roland Garros, tras Jennifer Capriati y Justine Henin. España vuelve a tener una campeona de Grand Slam tras años de sequía y Muguruza confirma que es uno de los íconos del tenis mundial. El presente y futuro del tenis español se escribe en femenino y con Garbiñe Muguruza como máximo estandarte.