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Es tu momento, Garbiñe

Muguruza volverá a buscar la gloria en un Grand Slam enfrentándose contra Serena Williams. Con la lección aprendida de Wimbledon 2015, es el momento de Garbiñe.

Garbiñe Muguruza buscará hoy a las 15.00 hora española convertirse en la tercera mujer española en ser campeona de un torneo de Grand Slam. La hispanovenezolana quiere volver a escribir la historia de nuestro país, que ve cómo hace 18 años que una de nuestras chicas no se hace con un major. Ante Serena Williams, Muguruza buscará su particular venganza después de perder la final del año pasado en Wimbledon. Con la lección aprendida y sin los nervios de una finalista debutante, es el momento de Garbiñe.

Porque aunque la caraqueña no realizó una buena gira de tierra (cuartos de final en Stuttgart, R2 en Madrid y semis en Roma), la sensación que dejaba Garbiñe a cada partido que jugaba en París dejaba mejor sabor de boca que el anterior. Después de pasar por problemas en primera ronda, donde Schmiedlova le robó el primer set del partido, el único que ha perdido hasta el momento, el camino de Muguruza ha sido meteórico hacia la final. Ni Georges, ni Wickmayer, ni Kuznetsova, ni Rogers y ni Stosur han podido atreverse ni a toser a la que ya es número 3 del mundo y que si se alza con la copa de ganadora, será número 2 el próximo lunes. En total, 103 juegos disputados, 73 ganados y sólo 30 perdidos, consiguiendo 12 sets de forma consecutiva.

Esta final ante Serena se presenta muy diferente a la de Wimbledon 2015. Allí, Garbiñe llegaba como debutante en un partido de un calibre como aquél mientras Serena llegaba en un grandísimo momento de forma, después de haber ganado casi todo el torneo que había disputado en toda la temporada. Aquí en París, la menor de las Williams llega habiendo perdido la última final de Grand Slam en Australia, en un muy irregular 2016 y habiendo sufrido bastante durante estas dos semanas en Roland Garros, sobre todo en tercera ronda ante Mladenovic y en cuartos de final ante Putintseva, que tuvo a tiro el poder eliminarla pero no terminó de rematarla. Luego, en semis, una Bertens claramente perjudicada por su problema de tobillo, llegó a tener dos bolas de set y estuvo casi siempre por delante en el marcador.

La número 1 del mundo no llega en las mejores condiciones a esta final, y es que según ha revelado Diano Eko, Marion Bartoli vio cómo hace dos noches, la estadounidense recibía unos tratamientos especiales en su pierna, ya que podría tener un "pequeño, muy pequeño" desgarro en uno de sus muslos. Eso podría explicar lo que le costaba moverse para golpear en sus dos últimos partidos en el Bois de Boulogne. Una Garbiñe que ha demostrado estar fresquísima de piernas y moviéndose de forma brutal por toda la pista, golpeando pelotas casi imposibles y no dejando por muerta ninguna pelota, debería aprovechar esto para hacer correr a Serena y utilizar muy bien el recurso de la dejada siempre que pueda en otra posible jornada con mucha humedad, lo que hará difícil el poder conseguir winners ya que la pelota estará muy pesada.

Muguruza ha confesado en las horas previas a la final que ella no tiene "nada que perder contra la mejor del mundo". Sabe que sobre esa misma tierra batida hace dos años la destrozó con un doble 6-2, un resultado y una paliza que la de Míchigan todavía recuerda. "Aprendí mucho de aquella derrota. Fue una gran lección para mí. Me impulsó a conseguir más victorias después", aseguró la ganadora de 21 grandes. Tras perder la final de Wimbledon, Muguruza rompió a llorar ya en medio de la pista, y más tarde, en el vestuario, se derrumbaba tal y como nos confesó su ex-entrenador, Alejo Mancisidor. Esas lágrimas comenzaron allá por el mes de julio de 2015 a alimentar ya su venganza. Una venganza que sabía que llegaría tarde o temprano. El destino ha querido que se repita el duelo 11 meses después.

Muguruza no llega como favorita pero sabe que el partido será muy diferente al de la pasada final en Londres. Ella sabe que éste es su momento. El momento de pasar a la historia de nuestro país. El momento de romper tantos años de sequía para España. El momento de ganar su primer grande. El momento de comenzar a escribir con letras de oro el libro de su carrera. Es el momento de que París siga escuchando el himno español. Confiamos en ti, Garbiñe.