Serena restablece el orden

La número uno del mundo conquista el WTA Premier de Roma por cuarta vez en su carrera y levanta el primer título de la temporada. 

Diecisiete años después, Serena Williams sigue ganando títulos. Este sería sin duda el titular histórico después de la final de hoy. De París 1999 a Roma 2016, la actual número uno del mundo no se le ha olvidado ganar. Superando a Madison Keys en una final que se decidió en el primer set (7-6, 6-3), la de Saginaw conquistó así su primer título de la temporada, el cuarto en el Foro Itálico, el número 70 de su carrera profesional. Estadísticas que arropan a Serena después de unos meses donde solamente había frío e impotencia en sus resultados.

La primera en la frente. Así de mal arrancó la final para Serena Williams. La de Saginaw al saque, 0-40 y break para Madison Keys. Era la mejor manera de comunicarle las intenciones a la número uno del mundo, demostrando desde la primera bola que aquella pelea habría que sudarla. La ruptura no la recuperó Serena hasta que estando 1-3 abajo, se colocó 4-3 por encima, devolviendo a normalidad al marcador. Ahora faltaba devolver la normalidad al circuito.

Dos finales disputadas esta temporada y dos decepciones ante rivales directas: Kerber en Australia y Azarenka en Indian Wells. En estos primeros meses de 2016 , la jugadora asesorada por Patrick Mouratoglou ofrecía más dudas que certezas y, sin embargo, ahí se mantenía, en lo más alto del ranking. Le hacía mucha falta levantar un título cuanto antes para dejar atrás esta sequía impropia de alguien de su talla.

El caso es que Madison disparaba antes y mejor. Pese a haber cedido el break, la de Rock Island metía más saques directos y lograba más golpes ganadores… pero también cometía más errores no forzados y viajaba con una tremenda laguna con sus segundos servicios. El tiebreak decantaría la primera puja de la balanza, momento para que la experiencia se impusiera entre tanta paridad. No perdonó Serena, quien tuvo que apretar los dientes con 5-5 y devolver una dejada fantástica que la situaba con bola de set. Ya con el primer parcial en el bolsillo, la cita se veía con mucha mejor cara que la que apuntaba el cielo gris y al borde del derrumbamiento.

La reanudación apenas tuvo emoción, con Keys muy trastocada al verse por debajo y con Serena más regular y sin conceder tantos regalos. El título ya llevaba su nombre, pese a que Madison quiso engancharse al partido cuando su rival ya sacaba con 5-2. Pero era tarde, al juego siguiente la menor de las Williams elaboró el contrabreak para atar su primera corona del curso. Habían pasado nueve meses desde su última conquista. Hoy la tristeza se cambió por un trofeo.

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