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Nadal, entre luces y sombras
El español, de menos a más ante el estadounidense, accede a los cuartos de final del Masters 1000 de Madrid donde le espera Joao Sousa.
El partido marchaba 4-1 a favor de Sam Querrey y la gente seguía sin entender nada. Rafa Nadal, tras un buen partido ante Kuznetsov, se mostraba irreconocible en su segunda cita del Mutua Madrid Open. Sin iniciativa ofensiva, con movilidad limitada y a merced de los palos de su rival, el balear arrancó con mal pie los octavos de final mientras el estadounidense dejaba a un lado la conocida alergia a la arcilla de los tenistas de su país. Algo no estaba funcionando, pero poco iba a tarda en cambiar.
En realidad, el problema era que Querrey lo estaba metiendo todo, por supuesto, gracias a que Rafa le invitaba a ello: bolas blandas a meda pista, poco potencia en sus tiros, bajo rendimiento con el servicio y una sensación de haber dado un paso atrás respecto a su racha actual que no se acababa de comprender. Pero el bueno de Sam no iba a mantener este nivel toda la noche. Al de San Francisco se le acabó el hechizo y todo lo que antes colocaba en la línea, o muy cerca de ella, ahora se sobrepasaba o se quedaba en la cinta. Una invitación que no quiso rechazar el de Manacor, lejos de su gran versión estos dos últimos meses pero con con las mismas ganas de pelear cada pelota que en toda su carrera.
El esfuerzo tuvo premio y del 1-4 se pasó al 6-4. No había sido el trayecto deseado pero sí el desenlace que todos esperaban. Los 17 golpes ganadores de Querrey en la primera manga de nada habían servido y el parcial que siempre le había quitado en sus encuentros anteriores, esta vez debería esperar. Quizá, ya nunca llegaría. Nadal, ya más tranquilo, enfocó el partido con más calma y entereza, recordando su imbatibilidad vigente ante estadounidenses en activo y ese récord que dice que jamás cedió ante un americano sobre polvo de ladrillo. Hoy no era día para excepciones.
El final fue tranquilo para Nadal y eufórico para la grada (6-4, 6-2), apoyando a su estrella hasta los cuartos de final del torneo madrileño. Allí le espera Joao Sousa, el portugués que intentará frenar al hombre que encadena doce triunfos consecutivos y que busca en la capital española su quinta corona. Lo de hoy solo fue un susto, aunque mejor si no se repite.