Tremendo el sufrimiento de David Ferrer en la noche de hoy. El de Jávea quedó apeado en tercera ronda del torneo de Miami después de perder ante Lucas Pouille por 6-7, 7-6 y 7-5 en un partido loco donde cualquiera de los dos se lo podría haber llevado. El francés levantó un match point en contra y terminó haciéndose con una de las victorias más importantes de su corta carrera.
El primer juego fue todo un aviso de lo que tendría que luchar Ferrer ante un tenista peleón como Pouille. Ya el de Jávea tuvo que salvar un par de bolas de break nada más comenzar y es que el joven francés salió muy enchufado a pista. A David se le veía un tanto incómodo a la hora de sacar adelante sus servicios, mostrándose más cómodo al resto pero en líneas generales el español estaba siendo muy superior controlando por completo la gran mayoría de los puntos que se iban a varios intercambios. Lucas sólo encontraba manera de quitarse presión desde el fondo subiendo a la red, acortando los puntos.
David, con 4-2 arriba y 0-40 al resto, tenía todo de cara para caminar directo hacia el primer set pero de alguna manera se despistó y tras varios errores permitió entrar en el encuentro a su rival que empató el marcador e instaló nervios en el tenis de Ferrer al que se le vio un tanto impreciso ante los cañonazos de drive que le enviaba Pouille desde dentro de pista. El francés no dudaba en empujar hacia delante cuando podía y metió en muchos apuros al español que impuso su mayor experiencia en el tiebreak ante un Lucas demasiado acelerado que sólo pudo conseguir un punto en el desempate.
El segundo set podría traer un poco más de temple al tenis de David y un poco más de precipitación al del francés pero lo cierto es que el inicio de esta manga fue un calco de la primera, con un Pouille que salía como un toro de toriles y que sorprendió a Ferrer a base de derechazos, rompiéndole el servicio y poniéndose 2-0 arriba. Las roturas de saque volaban de un lado y otro de la pista y el partido no tenía un dueño claro. Por momentos parecía que era Pouille quien dominaba pero luego David se rehacía y llegó incluso a tener 4-3 arriba y saque aunque el francés nunca dio su brazo a torcer y recuperó el terreno perdido.
Este set tan enredado no podía dirimirse de otra forma que no fuera en el tiebreak. En esta ocasión, Pouille estuvo más acertado con sus golpes y fue David el que erró en el momento menos preciso, permitiéndole al francés igualar el luminoso.
Ferrer no estaba jugando nada bien, remando y remando para no perder comba. Era meritorio su espíritu combativo y de nunca perder la fe. El francés se colocó con break arriba 3-1 y metió el miedo en el cuerpo a todos los aficionados españoles que se encontraban en la central de Miami. Esto no pintaba nada bien para David y es que Pouille le entraba prácticamente todo y se permitía incluso el lujo de pegar segundos saques a 200 km/h. Con 4-3, saque para el francés y 40-0 arriba, parecía que lo tenía todo de cara.
Pero lo que tiene el grande de David es que nunca se rinde y fue capaz de sacar fuerzas de donde no quedaban para no sólo igualar el marcador sino ponerse por arriba y con match point a favor. Pero este joven francés está hecho de otra pasta y no se arrugó para levantarlo y ser capaz de encadenar tres juegos seguidos para llevarse este partido tan loco como imprevisible.
No pudo ser para un David que remó como nunca y estuvo a punto de tocar tierra pero acabó ahogándose en la orilla. Se acaba Miami para él mientras que Lucas se enfrentará en la siguiente ronda a Gilles Simon.

