Novak Djokovic avanza ronda y alcanza ya los octavos de final del Masters 1000 de Indian Wells merced a su victoria en el turno de noche ante el alemán Philipp Kohlschreiber por 7-5 y 7-5 en 1 hora y 37 minutos de juego. El nivel del serbio fue muy a rachas, inconstante casi tanto como el del alemán. Pudo cerrar con 5-3 y 40-0 a su favor pero se complicó la vida y bien pudo haberle costado un susto mayor. En cuarta ronda se las verá con Feliciano López.
Tras un estreno en Indian Wells bastante accidentado en su inicio ante Fratangelo, Novak Djokovic se veía las caras con Philipp Kohlschreiber, un rival al que no podía concederle ni mucho menos lo que al estadounidense de tan conspicuo nombre en el mundo de la raqueta. El serbio salió activado, con buena disposición y velocidad de pies, algo indispensable si quería hacer frente a los vertiginosos peloteos que siempre exige la raqueta de Augsburgo.
Tras ciertos titubeos, Djokovic cogía el mando del choque aprovechando la primera opción de quiebre de la que disponía. Kohlschreiber en su línea, brillante y espectacular en ciertos momentos, pero con desconexiones flagrantes en otros muchos. Ante el número uno eso se paga muy caro, y el alemán bien lo sabía ya que había perdido 7 de sus 8 enfrentamientos previos ante el de Belgrado.
Nole se acercaba y mucho a un primer set visto y no visto con el 4-1 a favor. Pero desde ese momento, comenzó a dormirse en los laureles con algunos fallos que espolearon al alemán que sacó a relucir su espléndido revés a una mano para meter un pasante y un golpetazo desde la línea de fondo que valían recuperar la ventaja perdida en el marcador. Los nervios y la tensión empezaron a apoderarse de Novak que sufrió en los siguientes juegos ante un Kohlschreiber envalentonado. Djokovic no quería ver ni en pintura el tie-break y lo evitó con una rotura muy celebrada en el 13º juego que valía el 7-5 para él tras 45 minutos de juego.

Una versión a ratos del número 1 que está en periodo de recuperación de sensaciones tras los reveses de Dubái y el susto de la Copa Davis ante Kazajistán. La segunda manga ante Kohlschreiber en la jornada nocturna de Indian Wells arrancó con ambos muy serios al saque, pocos dispuestos a concesiones fatales a la postre. Todo cambió en el sexto juego. El alemán se durmió de nuevo con dobles faltas y demás errores no forzados y claro, Djokovic estaba ahí para aprovechar tan suculento ofrecimiento.
El contrabreak por parte del alemán estuvo a punto de caer. Dos bolas de break dispuso Kohlschreiber para restablecer el equilibrio. Pero cuando todo lo tiene de cara, cuando ha masticado bien la jugada y solo tiene que cerrar, se le hace de noche, se le nubla la visión y pierde totalmente la bola. Con un Djokovic algo ansioso por cerrar el partido, el de Augsburgo no supo tomar ventaja de la situación y el serbio se escapaba irremediablemente al 5-2. Pero esto no había acabado. Con 5-3 y 4-0, el número uno, vestido de cualquier otra cosa menos de eso, se dedicó a tirar bolas una tras otra y regalar los puntos de partido y a la postre el break al germano, que milagrosamente se reenganchaba al set.
Djokovic, irreconocible por momentos, parecía grogui ante esta situación. Supo salir de ella y encauzar su tenis y su mente para arrebatarle como en el primer set la opción del desempate al alemán y llevarse finalmente el triunfo por 7-5 y 7-5 en 1 hora y casi 40 minutos de juego. Un preocupantemente dubitativo Djokovic pero que avanza, que no es poco.

