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Serena ridiculiza a Radwanska

La número uno del mundo aplastó a la maestra del 2015, se metió en su 26º final de Grand Slam y está a un partido de igualar a Steffi Graf.

Serena Williams fue un absoluto tornado en la pista central de Melbourne Park. La número uno del mundo aplastó de forma asesina a Agnieszka Radwanska por 6-0, 6-4 en 64 minutos de encuentro y se clasificó para su 26º final de Grand Slam en su carrera. La estadounidense dio una lección de tenis, de potencia, se llenó a tiros ganadores, dejó en ridícula a la maestra del 2015 y quedó a tan solo un partido de igualas los 22 torneos majors de Steffi Graf.

Williams era favorita en todas las facetas ante Radwanska y el historial entre ambas todavía la avalaba más. De las ocho veces que se habían enfrentado, la menor de las hermanas había ganado las ocho y se había adjudicado 16 de los 17 sets en juego. Como si los antecedentes no fueran suficientemente favorables, el partido se disputaba bajo la lluvia que caía en Melbourne por lo que el techo de la Rod Laver Arena permanecía cerrado.

Y Serena saltó a la pista con las ideas clarísimas. Si generalmente comienza agresiva, esta vez salió en modo killer. Concentración máxima y absoluta en su rostro, instinto animal contra su oponente y un modo salvaje de juego le permitieron dar un recital de tenis en la primera manga.

Duró apenas 20 minutos y fue una muestra clara que la norteamericana juega a un deporte diferente al resto. Clavó 18 tiros ganadores por 1 de Radwanska. La número uno del mundo se comió a la cuatro del ranking. La ridiculizó, la achicó, la borró. Jugó tres velocidades por encima. Estuvo intratable ante una jugadora que no se encontró en la pista en ningún momento y que sentía que su tenis la había abandonado.

En Twitter, exjugadores, periodistas y aficionados comentaban lo que estaba siendo una de las mayores palizas históricas vistas en una semifinal de Grand Slam.



Cuando todo pintaba negro, negrísimo para la polaca, el segundo set tuvo un leve giro en el encuentro. No en el rumbo, pero sí en las formas. Serena desajustó mínimamente su mira y esto ya dio aire a Radwanska. A la número uno no le entraron todos los misiles teledirigidos a las líneas que sí cayeron en el primer set, tuvo más errores no forzados y esto le mermó mínimamente la confianza e hizo que la maestra de la temporada pasada pudiera soltarse un poco más y empezar a mostrar algo de tenis.

Se ajustó el marcador hasta el momento de la verdad, con 4-4 en el marcador en que Serena volvió a dejar su huella, quebró el saque de su oponnte y luego finiquitó el partido por la vía rápida con su último juego de saque para poner el definitivo 6-0, 6-4 que le darían el pase a la gran final del Australian Open. Las estadísticas hablan por sí solas: 42 tiros ganadores de Williams, 4 de Radwanska. Poco más que añadir ante una clase magistral entre un extraterrestre tenístico y un ser humano que salió humillado de la pista.