Por un puesto en semifinales del Open de Australia, David Ferrer (cuota 4.35) y Andy Murray (cuota 1.22) se ven las caras en su 19º enfrentamiento. Español y británico llegan a esta cita con sensaciones diferentes, algo más lúcidas en el caso de David, con margen de mejora en el caso del número dos del mundo. Sin embargo, el favoritismo de Andy parece, aunque ajustado, bastante claro. Las condiciones le son favorables y ha conseguido dominar el cara a cara, batiendo a Ferrer en los últimos cinco asaltos. La intensidad desde el fondo, así como la efectividad para cerrar los tramos favorables de partido serán claves y constantes del partido.
Sacado adelante su compromiso ante Tomic, Murray parece haber puesto en orden determinados aspectos extradeportivos que han desenfocado un tanto su preparación. Pasado el susto que dio Nigel Sears y con tiempo para descansar y llegar a punto para este encuentro, parece pronosticable que el discípulo de Mauresmo suba el nivel y ponga toda su capacidad física y de atención en un choque de máxima intensidad. Su rival ya ha demostrado un altísimo nivel y llega preparado para afrontar un duelo ante el perfil de jugador que más le ha costado superar a cinco mangas durante su carrera.

La explicación es conocida por todos. A nivel de intensidad sostenida y juego de desgaste, Ferrer ha chocado sistemáticamente con Nadal, Djokovic y Murray, jugadores que reúnen lo que 'Ferru' atesora como virtud... pero a una escala mayor. La falta de potencia extra, de golpes definitivos -servicio y palancas- y de mentalidad para imponerse entre niveles parejos de intensidad y consistencia, han creado una diferencia que David intentará reducir en la noche de hoy.
Desde ese punto de vista, a Ferrer se le han visto varios partidos de un nivel superior a lo ofrecido en términos globales en los Grand Slams de la temporada 2015. La receta pasa por mantener el nivel mostrado en la primera, crearse oportunidades al resto con continuidad, conseguir buenos porcentajes de primeros y esperar que Murray tenga altibajos dentro del encuentro. Ponerlo en práctica, a cinco mangas, sólo fue conseguido en Roland Garros 2012. 12-6 en el H2H, 1-0 en Melbourne para Murray.

