Rafael Nadal cayó bajo todo pronóstico ante Fernando Verdasco por 7-6(6), 4-6, 3-6, 7-6(4) y 6-2 en 4 horas y 41 minutos en primera ronda del Australian Open. Por primera vez en su carrera, el mallorquín cedió en el debut del primer Grand Slam del año y de esta forma encara un 2016 que se aventura complicado. ¿Por qué perdió el número 5 del ranking mundial ante el 45º?
Derecha conservadora
El golpe más definitivo de Nadal no penetró ni hizo daño. La derecha del mallorquín no tuvo el impacto necesario para desmoronar y controlar los puntos. Rafael no supo marcar el ritmo del partido con su mejor tiro, dejó infinidad de derechas cortas que le obligaron a perder la iniciativa y a estar a merced de los golpes del madrileño.
Nadal, que no termina de sentir esa confianza necesaria en su derecha, realizó, por momentos, un juego más conservador. No pasó la raqueta ni la mano hacia delante para poder así tirar más recto, con menos parábola y con mayor exigencia para el rival.

La valentía de Verdasco
El madrileño se atrevió más. Fue a buscar el partido y no titubeó a la hora de pegarle a la pelota. La potencia la propuso durante todo el encuentro y la intercaló entre aciertos y errores. Sin embargo, en el quinto y definitivamente set, Fernadno ajustó la mira. Verdasco fue con ganas, fe e ilusión a comerse al rival y destrozó la pelota. La sintió limpia, se llenó de confianza y pudo conectar un total de 90 tiros ganadores a lo largo del encuentro.
Acierto en la red
Verdasco basó parte de su táctica en cerrar puntos en la red. El madrileño subió en 27 ocasiones a la cinta y ganó 25 puntos, consiguiendo un 93% de efectividad. En cambio, Nadal, que no estaba del todo fino desde el fondo de pista, apenas subió 10 veces y se quedó con el punto en 7 de esas ocasiones.

Nadal, mayor distancia corriendo
El balear no pudo tener el control del partido y estuvo a remolque de lo que propuso Verdasco. Nadal corrió una distancia de 3.097 metros mientras que el madrileño, que dominó más desde el fondo de pista, hizo 2.986 metros en todo el encuentro.

