Serena Williams, vigente campeona del torneo, reapareció tras cuatro meses de ausencia en el circuito y lo hizo con victoria en dos sets ante Camila Giorgi por 6-4, 7-5 y se metió en la segunda ronda del primer Grand Slam del año. La estadounidense mostró carácter, agresividad y determinación pese a no encontrar su mejor tenis. Acusó la inactividad de los últimos meses, pero le bastó para sobreponerse a la joven italiana que falló en los momentos clave.
Serena Williams se presentó en la pista central de Melbourne Park con un conjunto negro y amarillo rompedor. El ombligo estaba al descubierto y la número uno del ranking mostraba al mundo entero su pancita y cintura. Del otro lado, Camila Giorgi también se atrevía con un molde extravagante: usaba probablemente el vestido deportivo más corto del planeta.
Pero en sus cabezas no estaban los temas de moda y fashion. Allí solo velaban por el tenis. Porque Serena y Giorgi tuvieron la peor de las suertes posibles para el sorteo del primer grande del año. La número uno del mundo contra, probablemente, la joven que ninguna otra tenista hubiera elegido para disputar el partido de estreno en el torneo.

Williams, que no participaba de forma oficial en el circuito WTA desde el pasado mes de septiembre, chocaba contra la electricidad de piernas y la potencia personificadas.Porque Camila Giorgi, la jugadora de clase y guerra, empezó valiente y atrevida, pero en el primer set no rindió como esperaba. Mucha garra, mucho corazón, pero también mucho error y respeto.
Serena quebró el saque de su rival de manera tempranera y desde ahí siempre estuvo por delante en el electrónico. La norteamericana estaba como es habitual en ella: agresiva en sus golpes, atacando los saques de la rival, abriendo ángulos y, sobre todo, con la idea clara de mover a la italiana para que pegara siempre en carrera. Giorgi iba de lado a lado, en muchos puntos a remolque y no terminaba de pegar un golpe definitivo al encuentro.

Sin embargo, en el segundo set se soltó más, se puso más efectiva y se creyó que podía ponerla en apuros reales a la mismísima número uno del mundo. Serena, por su parte, era consciente que si perdía intensidad se le podía girar el partido, pero se mantuvo firme hasta que llegó el momento más decisivo del partido. Ahí fue cuando olió peligro y atacó. Rompió en el 5-5 del segundo set, sacó y cerró el encuentro para meterse en segunda ronda del Open de Australia.
Williams está de vuelta con su tenis abrumador, pero, por ahora, pagando las secuelas físicas y tenísticas de haberse pasado un cuarto de año sin empuñar una raqueta de manera oficial. En siguiente ronda le espera la ganadora del encuentro entre Su-Wei Hsieh (TPE) y Jelena Ostapenko (LAT).

