Federer, sin tierra hacía Rio

Roger Federer anunció ayer su calendario. Si todo sale como tiene previsto, el suizo descarta la arcilla europea como nunca antes lo había hecho

Alejandro Arroyo | 18 Dec 2015 | 07.30
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En el día de ayer facilitaba Roger Federer su calendario para 2016. Con cierto estupor uno leía de manera consecutiva los torneos de Indian Wells y Roland Garros en el listado de torneos, sin rastro de ninguno de los cuatro Masters 1000 que van desde Miami a Roma, siendo el Grand Slam francés el único certamen sobre tierra batida, al menos provisionalmente, que el suizo va a competir la próxima temporada. Siendo el contexto y los tiempos distintos, uno parecía estar leyendo el calendario primaveral y veraniego de John McEnroe o Jimmy Connors en los años 80.

A primera vista se reconocen intenciones y circunstancias. Mientras Rafa Nadal, por elegir el ejemplo opuesto, da un valor sustancial y fundamental a los seis primeros meses del año, el actual número 3 del mundo tiene en los meses de verano y en la gira de final de año su principal sustento de puntos y juego. Teniendo en cuenta que los Juegos Olímpicos potencialmente pueden tener el significado de un Grand Slam en términos de concentración y desgaste si finalmente disputa las tres pruebas correspondientes, y dada su edad, llegar con el tanque lleno a la gira de hierba aparece como la primera lectura.

De Federer se viene diciendo que selecciona bien su calendario, con partes diferenciadas. Ciclos de alta intensidad, acompañados de períodos de descanso medidos para llegar con garantías a puntos clave y estratégicos a lo largo de todo un año, si bien, a falta de comprobar cómo de flexible y provisional es su hoja de ruta, nunca fue tan drástico con una superficie que ha mantenido con el suizo una relación de amor-odio.

No es un secreto que la arcilla no va asociada a Federer como cualquiera del resto de superficies. Sin embargo, la tierra ha producido para el suizo, al menos, una final para su currículum en los últimos 14 años de su carrera. De manera ininterrumpida, Federer luchó por un título en el piso más lento en todos los años desde que alcanzó el top-10 (2002). Una cita en domingo sin interrupción.

Suponiendo que los primeros tres meses se completan con éxito, con grandes resultados en Brisbane, Australian Open, Rotterdam, Dubai e Indian Wells, impacta que el helvético llegué a París sin competir durante dos meses y cuatro citas tan importantes. Cuesta creer que incluso con inmejorables sensaciones en esos cinco primeros torneos, no decida Roger prepararse en Roma (¿en lugar de Toronto?). Si las cosas se tuercen, por pura necesidad de rodarse y obtener puntos, parece más evidente que Miami y otros eventos podrían volver a escena.

Fuera de los Masters 1000, la inclusión de Rotterdam (pista dura cubierta) o Stuttgart (hierba) parecen seguir incidiendo en la búsqueda de victorias sobre suelos propicios para adquirir confianza y mantenerse motivado para abordar citas más importantes: Rotterdam y Dubai antes de Indian Wells; Stuttgart y Halle antes de Wimbledon. Siempre entre interrogantes por su carácter intencional, el schedule de Federer no deja de plantear un hipotético idílico: "si me va bien en la mayoría de torneos, éste es mi Plan A". Los resultados y el físico pondrán luz a las dudas de hoy.