Novak Djokovic no tuvo que girarse para saber quien le acompañaría durante años en lo más alto del ránking. Federer se había girado encontrando a Nadal y Djokovic mientras el español se giró para encontrarse con el serbio. Detrás del actual número 1 no estaba Andy Murray, compañero de quinta y de similar desembarco en cuanto a tiempos -más precoz el balcánico-. Rivales en la niñez y la adolescencia, la relación tenística entre Novak y Andy comenzó muy favorable para el de Belgrado. Tuvo que ser en el quinto enfrentamiento cuando el de Dunblane anotaría en su casillero la primera de las nueve victorias ante Djokovic.
Dada la calidad de ambos quizás se haya construido la sensación de que la rivalidad entre los dos daba para un mayor lustre. Determinados aspectos de la misma como la desigualdad (21-9), el escaso contraste táctico de sus capacidades o el reciente tramo de aplastante superioridad de Novak han hecho sus enfrentamientos algo más deslucidos de entre las que componen el 'Big Four'. Destinados a relevar a Roger y Rafa en lo más alto, en las primeras cuatro oportunidades Djokovic se imponía con meridiana claridad: 4-0 y 8-1 en sets. Dos citas en arcilla, dos en dura.

2008 fue el salto definitivo de Andy al estatus que aún perdura en su raqueta. Su resistencia física, su capacidad para cubrir pista y su facilidad para golpear desplazado y por detrás de la pelota marcaría su esencia tenística, pero fue en su juventud cuando más resaltaba su ímpetu y energía. Acumuló 58 victorias, cuatro torneos, entre ellos su primer Masters 1000, en Madrid; su primera final de Grand Slam y su primera participación en la Copa de Maestros. También fue capaz de ganar por primera vez a Roger, en Cincinnati (acabando con la racha de 18 finales consecutivas del helvético), a Novak, en Canadá, y a Rafa en el US Open, cuajando una temporada extraordinaria.
El tiempo pasa. Pero es fantástico poder revisarlo. Djokovic vestía Adidas y empuñaba una Wilson, golpeaba el drive levantando su pierna izquierda, detalle técnico que corrigió años después. Murray vestía habitualmente gorra, con camiseta ancha de Fred Perry. Su segundo servicio era un agujero aún mayor y cedía iniciativa constantemente, fiándose de su defensa y su capacidad física. Ambos muy delgados, sin la mejora muscular posterior.
La fecha para ambos siempre ha sido crucial en sus calendarios. Las US Open Series ofrecían las superficies más idóneas para sus tipologías de juego. Sin embargo, Canadá ha sido especialmente prolífica para el escocés. La velocidad de la pista y seguramente un feeling especial del ritánico con el clima o la arquitectura de la pista hacían de Murray uno de los favoritos a la victoria. Es el único torneo de la categoría que ha ganando en más ocasiones -3- y el único que ha conseguido revalidar (2009, 2010).
Los nervios atenazaron notablemente al serbio, que cedió su primer servicio del encuentro y terminó cometiendo numerosísimos errores, en un encuentro cerrado por Andy, 6-3 7-6. Murray desbloqueaba así el segundo de los tres retos del posterior 'Big Four'.

