Desde el Auditori de Palma, donde Rafael Nadal acudió hace algunas fechas para un acto promocional, el mallorquín concedió una extensa entrevista a la revista MG Magazine, recientemente publicada, en la que repasa todo su 2015, cómo ve el futuro del tenis español, su adaptación a cada tipo de pista a lo largo de los años o la recurrente cuestión sobre cambios en su equipo de trabajo.
Nadal responde contundentemente cuando es abordado acerca de lo que tardaron en salir las cosas, de dar sus frutos. "No salían porque luchaba contra mí mismo. He estado meses luchando contra mí mismo, y en las últimas semanas he vuelto a competir, pero contra los rivales, que es mucho más la idea del tenis. Al final, uno no puede perder tiempo bregando contra uno mismo. En los partidos tienes que medirte con el que está en frente, si no es el caso, si lo que haces es enfrentarte a ti mismo, evidentemente, pierdes mucho camino".
Siempre relativizando, Nadal rebaja la importancia de un periodo que ha podido ser prolongado y difícil. "Corto o largo es una apreciación del tiempo, para uno podrá ser largo, para otros corto. ¿Complicado? No, complicadas son otras cosas en la vida. A veces se quiere dramatizar las cosas, y drama, ninguno. En el 2015 no he tenido el control que tuve otros años y se acabó, ni dramas ni más problemas de la cuenta. Lo único es que uno quiere solucionar sus problemas y que las cosas salgan bien porque es a lo que uno se dedica. Cuando uno se centra en su trabajo, aunque yo no lo considero tal, quiere que toda vaya bien. Que este año he estado peor que otros y que no tenido el control de mis emociones, totalmente, pero he trabajado y trabajo mucho para solventarlo".

Para el malloquín, la trayectoria de un jugador, leída en primera persona, debe valorarse por lo que ha hecho uno mismo, antes que mirar a sus rivales. "Bueno, la carrera de cada uno tampoco es cuando ganas o pierdes, también consiste en superarte a ti mismo. Al final ganar a otros es una consecuencia de superarte año tras año, es el producto de la evolución, de ir creciendo. Los rivales te marcan una exigencia, y eso es importante, pero a partir de ahí, uno es la ilusión que uno tiene y uno es el espíritu de sacrificio y las ganas de superarse".
A lo largo de la temporada, el número 5 del ranking sí ha dejado claro que su caída de nivel no ha sido tan dramática como se hacía ver. De que ya no volvería a ser el de antes. "Sí he recibido ese mensaje, pero sinceramente no es un tema por el que me sienta ofendido ni tampoco digo ‘no lo comprendo’. Yo entiendo totalmente las cosas. Al final, chas, chas, chas (chasquea los dedos tres veces), el deporte y la vida van pasando y la rueda va pasando, y cuando estás un tiempo sin destacar lo que habías estado destacando, es lógico que la gente piense: ‘Este está acabado’, pero eso no... Uno sabe lo que hace, lo que necesita para estar ahí, uno sigue su camino y sólo hay dos: o te superas y te reinventas y tienes la ilusión de ir hacia adelante o, por el contrario, te dejas ir por todo lo que has conseguido, que es mucho, y lo disfrutas y pasas a otra cosa. Yo ya hace tiempo que decidí seguir luchando y tener la ilusión de competir y de lo que me motiva. Si lo conseguiré o no, no lo sé. De momento estoy en ello".
Pocos jugadores en las últimas décadas, de entre los 4-5 mejores del circuito, ha superado tantas lesiones y parones como Nadal, algo que el jugador valora como una virtud personal. "Creo que soy una persona que ha aceptado bien las cosas, los contratiempos. He aceptado que no era lo suficientemente bueno en algunos aspectos de mi juego y que tenía que mejorar, y al final todo se trata de hacer crítica personal y de tener humildad. Intento no dejarme llevar por las críticas personales cuando las cosas van mal, ni tampoco por los grandes halagos cuando sí van bien. Normalmente no es ni tanto ni tan poco. Cuando recibes tantos halagos, dices: ‘Sí, muy bien, has ganado’, pero para seguir ganando no me vale con lo que he conseguido, más bien tengo que ver qué tengo que hacer para volver a ganar".

¿Cómo ha respondido Nadal ante tanta admiración y elogio?. "La verdad es que nunca me ha importado, ni me he creído nunca todo lo que me han dicho, ni para bien ni para mal. Yo he hecho mi camino, y siempre ha tenido una línea estable. Nunca me he considerado alguien especial. Evidentemente no soy tan estúpido como para no saber lo que he hecho y lo que he conseguido. No quiero dar idea de una falsa humildad, porque sé lo difícil que es lograr lo que he logrado y de qué manera. Toda mi vida he sabido que para intentar seguir logrando objetivos tenía que seguir trabajando, y es lo que he conseguido".
Con respecto al tema de su tío Toni, 2015 ha sido el año que más veces se ha cuestionado su continuidad, con varios ex-jugadores buscando su reemplazo como motivo para mejorar en esta etapa de su carrera. Rafa matiza que su equipo no funciona como uno solo. "En mi equipo todo el mundo es independiente, y muchas veces, la verdad, tampoco hemos funcionado como equipo. Cada uno tiene su parcela y cada uno ha ido haciendo lo que ha creído. No hemos hecho un gran trabajo como equipo. No es que el entrenador y el preparador físico hayan trabajado juntos, no. Cada uno ha hecho lo que creía. Somos un equipo, creo en todos ellos, y el nexo del equipo soy yo. No me parece que la solución sea cambiar el entrenador. Puedes pensar que un nuevo equipo te puede aportar cosas..."
Federer y Djokovic, sus máximos rivales, ya son referentes históricos. "Para mí son dos de los mejores jugadores de la historia, y tengo la suerte o la mala suerte de que he convivido con ellos. Estamos hablando de uno (Federer) que es el que, en teoría, está considerado el mejor de la historia, y el otro que va camino y que ya está entre los seis o siete mejores de todos los tiempos y que apunta a estar aún más arriba".

El futuro del tenis español siempre tiene un hueco cuando uno de sus actuales representantes es entrevistado. Así lo ve Rafa. "La federación ha de ayudar a que sea deporte de referencia, cuanta más gente juega, más profesionales pueden salir. ¿La próxima generación? Evidentemente pasamos por un bache. Hace mucho que encadenamos años en los que las siguientes generaciones han sido casi mejores que las anteriores, y ahora... Hace una serie de años que no ha habido jugadores. No sé qué pasará, pero las previsiones no son increíbles".
Por último, Nadal reflexiona sobre España como país y el proceso independentista en Cataluña. "Al final, hay algo que está claro: como país no podemos estar dando mensajes negativos al mundo. Vivimos en un mundo en el que dependemos de la promoción, y lo que vendemos es la percepción de lo que llega a los demás. Si lo que transmitimos es inestabilidad política, si vendemos crisis todo el día, si lo que llega es que el país está separado por diferentes ideologías, son muchos los mensajes negativos que estamos dando al exterior. Todos esos mensajes contribuyen a que no haya confianza en nuestro país. No soy partidario nunca de promocionarnos mal. Luego otra cosa es lo que realmente pueda haber, pero la promoción no puede ser tan mala. Tenemos bancos y empresas que son ejemplos, en turismo somos líderes mundiales. Pero damos imagen de pesimismo. Me enfada".
"Y para el sentimiento nacionalista que puedan tener en algunas regiones, máximo respeto. Si me pide mi opinión como mallorquín que me siento totalmente cercano a Catalunya y más aún a España, en mi cabeza se me hace difícil una Catalunya fuera de España. No me gustaría. Ahora bien, al final hay unas leyes que hay que cumplir y también unas ideas que se tienen que respetar. El mundo tiene que ser libre de poder opinar con respeto a todo el mundo y desde las buenas maneras. Veremos cómo se desarrolla. Desde mi perspectiva, ojalá que sigamos unidos, es lo que a mí me gustaría".

