En un clinic en su Canberra natal, el australiano Nick Kyrgios declaró para los medios de su país que ha sido un año difícil para él pero que no se arrepiente de nada. "Estoy intentando ser un buen ejemplo para los niños. Pasarlo bien con ellos, hacerlo lo mejor que pueda y convertirme en una mejor persona y jugador cada día", confiesa. Kyrgios afirma que ha madurado con el paso de los años aunque no ha cambiado su forma de jugar. "Desde el día 1 he sido muy emocional y he jugado mostrando mis sentimientos".

