El segundo servicio en el tenis actual

OPINIÓN. El segundo servicio se ha convertido en el aspecto del juego ante el que responder con agresividad. ¿Es el restador demasiado conservador?

Alejandro Arroyo | 2 Oct 2015 | 18.18
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Es evidente que los materiales, la capacidad física y la velocidad de las pistas han creado un marco estilístico más o menos previsible en el tenis que se viene disputando desde finales de los años 90. La velocidad del juego es tan alta que pensar con previsión cuesta más, lo que ha derivado en la acelerada desaparición de determinados recursos técnicos y tácticos; es una realidad, más que un subjetivo lamento. Sin embargo, eso no impide que el juego sea de escenario cerrado. Hay puertas por reabrir desde donde intentar sacar una ventaja.

No es un secreto que en el circuito femenino, el segundo servicio es una continua debilidad que se aprovecha para obtener roturas de servicio constante. Entre el miedo a cometer dobles faltas, haciendo que por seguridad se aminore la velocidad buscando meterla en pista, sin más intención, y la amenaza de multitud de jugadoras que saben montarse para generar ganadores, ese parámetro del juego ha restado competitividad a ojos del espectador.

En el ámbito masculino, el segundo servicio puede ganar o perder partidos. El % de puntos ganados con segundo es uno de los termómetros a la hora de analizar una derrota. Si tenemos en cuenta que el riesgo que supone hacer una doble falta en momentos determinados deriva en cierto conservadurismo y temblor en el que sirve, la ventaja parece del lado del restador. Si a ello le sumamos que estadísticamente el sacador intenta evitar la zona más cercana a la T, pues reduce su ángulo de confianza y seguridad, las posibilidades que obtiene el jugador que devuelve le permiten un margen mayor para abrir las puertas antes mencionadas.

Más allá de que el sacador ha de medir si el rival es zurdo o diestro, si juega con revés a una mano o a dos, aspectos que determinan la repetición de segundos servicios buscando la debilidad del oponente, ¿por qué el restador no termina de soltarse y ser más agresivo tanto con su posición como con su golpeo? Federer quizás tocó una fibra casi extrema, pero por el camino podrían surgir intenciones y posiciones más productivas de lo que, de manera puramente subjetiva, uno mismo ve por las pistas del circuito ATP.

Los partidos de tenis se pueden decidir por un par de puntos concretísimos. Decidir agredir o esperar puede marcar un encuentro. Si el tenis actual basa en el físico y la mentalidad una parte importante dentro de los encuentros, uno cree que buscar alternativas donde el juego permite agredir es una llave hacia la creación de ventajas puntuales. Y el segundo servicio es, por norma general, el punto donde los jugadores más podrían avanzar.