Un lunes 28 de septiembre de 1970 nació en Kyoto, Japón, una niña a la que llamaron Kimiko. Era pequeña, parecía frágil, pero era luchadora como pocas. Como tantos niños de esa generación, a los 6 años empezó a tomar prestada la raqueta de madera de su padre. Era una raqueta de adulto y le resultaba sumamente pesada, pero eso le ayudaba a golpear la pelota con violencia (hoy en día usa una de las raquetas más pesadas del circuito). La pequeña Date era zurda, pero en Japón a los zurdos les obligan a usar la maño derecha (sic), así que Kimiko aprendió a jugar al tenis como si fuese diestra (por eso cuando llega de forma apurada a una bola por el lado del revés ejecuta en ocasiones un drive de zurda). Los planes que sus padres Juichi y Masako tenían para ella no pasaban por el tenis, pero cuando su hija resultó campeona de la liga de tenis del instituto Sonada, estuvieron finalmente convencidos de que el futuro de la niña era el tenis. Era 1989 y ahí arrancaba su carrera profesional.

La joven Date jugaba de una forma peculiar, ya por aquel entonces. Medía 1,63 y apenas superaba los 50 kilos de peso. Así que lo apostaba todo a la velocidad: su velocidad de pelota (plana, sin apenas carga de liftado y potente de ambos lados); su velocidad de piernas; y su velocidad mental. También poseía la habilidad de poder desempeñarse magníficamente en la red además de desde el fondo de pista.

En 1992, la WTA le concedió el premio a “Jugadora de mayor progresión del año”. Y ahí vino el despegue. Ahora asumimos con normalidad la presencia de jugadoras asiáticas en el circuito, pero en aquel momento Kimiko era una excepción. Se convirtió en una figura de primer nivel en Japón, y las marcas no lo dejaron pasar: Adidas, Yonex... Los contratos llegaron. La fama y el dinero no descentraron a Date, que iba confirmando las expectativas y progresando en el ranking. Cuartos del US Open en 1993, semis en Australia 1994 y otra vez cuartos en el US Open. Gracias a estos resultados rozó el top5 pero no lo pudo mantener a final de año. Pero ya era top10 estable, ya era élite. Estar en la pomada compitiendo en la generación de las Graf, Seles, Sabatini, Sánchez-Vicario, Pierce, Novotna, Davenport... era decir mucho. En 1995 vino la consagración definitiva: semifinales de Wimbledon y una regularidad espectacular que la catapultaron a terminar el año como número 4 del mundo, sólo detrás de su gran referente y amiga Steffi Graf y de las españolas Conchita Martínez y Arantxa Sánchez-Vicario (recordemos que la gran Monica Seles compartía el número 1 con Steffi aunque seguía recuperándose de la puñalada).
A Date no le afectó su elevado ranking y siguió rindiendo a enorme nivel, llegando a las semifinales de Wimbledon en 1996. Después de disputar sus segundos juegos olímpicos, llegó la sorpresa. El 24 de septiembre, cuatro días antes de cumplir 26 años, la japonesa anunciaba su retirada. No estaba lesionada y estaba en el mejor momento de su carrera, simplemente "no podía disfrutar del circuito".
No podemos decir que no aprovechó su tiempo de retiro. Se casó en 2001 con el piloto de carreras alemán Michael Krumm; fundó su academía de tenis; se convirtió en comentarista de televisión (donde dejó momentos de gran hilaridad gracias a su particular sentido del humor); incluso disputó maratones (hizo 3:30 en la maratón de Londres); e intentó, infructuosamente, ser madre.

En marzo de 2008 disputó un torneo de exhibición en el que participaban Martina Navratilova (otro gran ejemplo de longevidad tenística) y Steffi Graf. Conseguir batir a Graf (a la que únicamente había logrado vencer una vez en sus 8 enfrentamientos como profesional) la convenció para retornar al circuito. 3 semanas más tarde anunció su retorno a las pistas, 12 años después, considerándolo "un nuevo reto". Admitía estar físicamente en inferioridad y no pensaba en lograr disputar torneos WTA, ni mucho menos Grand Slams. Pero lo que le faltaba de físico (aunque estaba sumamente en forma), lo compensaba con madurez. "He parado 12 años y he aprendido mucho viendo el tenis desde fuera trabajando en televisión. Ahora sé cuando calmarme, incluso si estoy perdiendo. Siempre me olvido de un mal punto y me concentro en el siguiente. No podía hacer eso cuando era más joven".

Ganó varios torneos ITF y ya a finales de ese año estaba disputando torneos WTA de nuevo. En 2009, a la edad de 38 años, 11 meses y 30 días, ganó su octavo título WTA en el Open de Korea, convirtiéndose en la segunda persona de mayor edad, después de Billie Jean King que lo logró con 39 años y 7 meses, en ganar un título individual en la era Open. En Roland Garros 2010, 15 años después de haber sido semifinalista del torneo, Date-Krumm batió en primera ronda a Dinara Safina, que había sido finalista del torneo en dos ocasiones, convirtiéndose así en la jugadora de más edad que lograba batir a una Top 10. También era la segunda jugadora de más edad en ganar un partido en Roland Garros. En 2013 terminó la temporada en el puesto 54 del ranking siendo 10 años mayor que la siguiente en edad del top100 Venus Williams.
Aunque ahora Date-Krumm se encuentre fuera del top100, puede volver en cuanto encadene un par de buenos resultados y añadir otra marca histórica a su carrera. En los últimos tiempos está enfocándose más en su carrera de doblista, donde siempre le ha ido muy bien. Y la tan cacareada retirada... pues cuando sea. "Discutimos siempre después del verano mi esposo y yo si debo continuar o no. La mayoría de las veces estoy lesionada o en mala forma. En diciembre, lo volvemos a hablar y él me dice "intentémoslo un año más"". Su longevidad "es un milagro", dice. "La clave es dormir mucho, beber mucho, comer mucho". Su esposo y su entrenador aún se sorprenden de que coma bastante más que ellos. "Todo el mundo me dice: 'estás loca'. Pero me apoyan igualmente".

Al preguntarle como lleva tener que competir con tenistas a las que les dobla la edad, Kimiko se ríe y dice: “Ahora es todo más rápido y más potente"; "Siempre que voy al gimnasio, todas están allí, incluso antes de sus partidos, después de sus partidos. Hacen mucho ejercicio. Ese es el motivo por el que el tenis femenino ha cambiado con respecto al de hace 10 años, 20 años...".
* Resumen del Date-Krumm - Bencic de la primera ronda de Australia 2014. Como curiosidad, Kimiko es cuatro años mayor que la madre de Belinda.
Hoy, lunes 28 de septiembre de 2015, una jugadora legendaria que nació en Kyoto, Japón, está de cumpleaños. Es pequeña, parece frágil, pero es luchadora como pocas. Ha ganado partidos de Grand Slam en 4 décadas diferentes. La emperadora del tenis, la dama de hierro, la chica mariposa, cumple 45 años. Continúa jugando al tenis profesional. Como dijo Martina Navratilova: "la raqueta desconoce la edad de quien la empuña". Y en Date-Krumm tenemos un ejemplo paradigmático de ello. Si tienes que enfrentarte a ella será encantadora pero tendrás que sudar tinta para ganarle cada punto de cada juego. Como hace 10 años, como hace 20. Y, como siempre, con una sonrisa.
Feliz cumpleaños, Kimiko.


