Cuando la Copa Davis parece una maldición

Colombia ha visto en los últimos cinco años cómo alcanzar el objetivo del Grupo Mundial en esta Copa parece casi una tarea imposible, una misión difícil de desbloquear.

Fabián Valeth | 22 Sep 2015 | 10.01
twitter tiktok instagram instagram Comentarios
Preferir Puntodebreak en Google
En Puntodebreak encontrarás toda la actualidad y noticias de tenis, así como fotos de tenistas e información de los torneos ATP y WTA como los Grand Slam y Copa Davis.
En Puntodebreak encontrarás toda la actualidad y noticias de tenis, así como fotos de tenistas e información de los torneos ATP y WTA como los Grand Slam y Copa Davis.

Streaming Challenger Quito en directo
🎾 Lucas Andrade da Silva vs Jorge Ruiz
  1. Entra aquí y regístrate en Bet365
  2. Haz tu primer depósito de mínimo 5 €
  3. Entra en la sección «Directo» y ve todos los partidos
Ver partido en Bet365

La Copa Davis es un torneo de pasiones, es la posibilidad de ver en un deporte tan pulcro e impecable, donde en los torneos alrededor del mundo se celebra una victoria con aplausos y una que otra acción enérgica, un ambiente totalmente contradictorio donde los puntos se festejan con tanta euforia asemejando la conquista del trofeo, ves a los aficionados expresando cánticos casi que futboleros y la consecución de un triunfo puede ser capaz de unir a todo un país, incluso a aquellos que poco y nada saben de tenis. Porque, al parecer, ese apoyo tan “barrabravista” ayuda a que los jugadores sientan con mayor peso la camiseta y a tratar de diluir las ideas del contrario, que sienta que está peloteando en un infierno.

Incluso, la Copa Davis es un torneo cargadísimo de ilusión que no excluye acciones heroicas y fantasiosas en las que hasta el más débil puede terminar en lo más alto del podio, o consiguiendo un ansiado paso al Grupo Mundial, la élite de los 16, que para muchos países sin tanta trayectoria tenística es la mayor recompensa que pueden obtener.

Y esa ilusión invadió al equipo colombiano una temporada más y el resultado terminó siendo el mismo que en las tres veces anteriores. Luego de la derrota del domingo en el quinto punto ante Japón, el sinsabor que quedó en la boca fue casi el mismo que se vivió en Tokio hace un par de años atrás, cuando el país parecía tocar el Grupo Mundial con los dedos y era casi imposible no vernos en ese conjunto de 16 cuartetos, y de un portazo el sueño se transformó en pesadilla donde parecía que solo había un culpable: Alejandro Falla.

Ante los nipones, este fin de semana, el escenario era más que perfecto para lograr la hazaña: tener la localía a favor –y todo lo que eso conlleva– y una superficie (arcilla) donde mejor se acomodan nuestras raquetas parecían dos factores indicados para poder cobrar venganza de lo sucedido en ese innombrable 2013. De hecho, el camino transcurrió en el cauce que se había planeado desde antes del inicio de la eliminatoria: llegar al quinto punto con un duelo entre Falla y Taro Daniel y donde el colombiano demostrara que esta vez iba a ser capaz de no caer y ceder ante la presión frente a un rival que, sin demeritar, podía ser ganable. Sin embargo, el destino trajo al presente casi que la misma historia de ese fatídico 2013 cuando el mismo Falla terminó siendo inclinado ante un Go Soeda que se suponía también podía ser derrotado.

Cuando pasan cuatro series de ascenso y en todas se termina casi que con el rabo entre las piernas, a muchos solo se les pasa por la cabeza que ese objetivo parece no estar de nuestro lado. Contra Estados Unidos en 2011 y Canadá en 2014 se podía suponer que conseguir el triunfo era como escalar el Everest sin botar una gota de sudor, sin embargo, en las dos ocasiones contra los asiáticos la oportunidad ha sido más que inmejorable, pero siempre ha faltado el centavo para el peso. O faltó que uno u otro jugador encarara la contienda con mayor seriedad, dejando atrás esa perversa costumbre de sentirse inferior desde antes de pisar la arena. Ese mal que parece nos azota a convivir muchas veces con el infortunio. Porque no es utopía que en el tenis incide, y mucho, la parte mental; eso que te lleva a pasar de tener casi ganado un set a perder el partido sin atenuante alguno. Y eso le ha ocurrido a Falla, quien llegó a ilusionar con un primer set jugando vertiginosamente y teniendo hasta la opción de sacar para ganarlo, pero terminó siendo presa de la ansiedad; verse ante la posibilidad de ser el héroe nuevamente le pasó factura. Como aquel que no aprendió realmente de lo que sucedió dos años atrás.

Nunca sabremos qué podría haber sido de este play-off si lo hubiese jugado Alejandro González en vez de Falla, como lo reclamaban muchos luego de que el capitán, Mauricio Hadad, se decidiera por el más veterano. Porque González fue capaz de echarse al hombro al equipo en la serie anterior ante Uruguay cuando Giraldo no pudo siquiera poner oposición ante Pablo Cuevas y los doblistas, un punto con el que siempre contamos, terminaron cediendo en un inentendible encuentro.

Por ahora, tampoco sabremos si se dejó escapar la mejor oportunidad de estar en el Grupo Mundial, ese sitio donde se posan los mejores en busca de la Ensaladera de Plata. Quién sabe si este es un llamado divino para que lleguen nuevos aires a una selección que pide un cambio más que de jugadores, de mentalidad; porque difícil encontrar nueva sangre cuando en los juveniles aún no hay material suficiente, o por lo menos maduro, para ponerlos a buscar lo que los más experimentados no han logrado. Lo de Colombia parece un calco de lo que ha vivido Argentina en los últimos años donde conquistar la Copa Davis se le ha escapado como agua de las manos ya en cuatro oportunidades. Parece que este torneo tiene su dosis de maldición y algunos la vivimos con más intensidad que otros.