Novak Djokovic volvió a apaciguar con su habitual equilibrio una noche especialmente inspirada de su rival. Dejándose hasta en cuatro ocasiones su servicio y sufriendo durante dos sets un excelente nivel del castellonense Roberto Bautista, el balcánico tuvo que remar de principio a fin en un partido que se presumía más calmado y apacible de lo que resultó a posteriori. El nivel de Rober fue, por momentos, extraordinario. Pero el físico y la serenidad de Nole marcaron las diferencias.
Los dos primeros parciales se decidieron de tú a tú. Y por tal se lo reconoció la Arthur Ashe y el propio Nole a Bautista en la entrevista postpartido cuando se despidió derrotado. Djokovic comenzó poco a poco a notar que Roberto iba a imprimir una intensidad de salida realmente altísima. Cada golpe del español no reservaría nada de energía; tensó el antebrazo, con las piernas trabajando para tocar derechas cuantas más mejor y encontrando las líneas a una velocidad de pelota de intensidad igual o superior al repertorio de Novak.
El balcánico supo sostener el arreón del primer parcial, no sin sufrir en cada turno de servicio. Roberto respondía con mucho primer saque y dominando con su derecha. Y fue el segundo set donde tras ir Nole arriba 4-2, Roberto se vació. Tuvo su premio, pues consiguió bajar el mentón al serbio, con cara de circunstancias. Puso contra las cuerdas al número 1 y prendió la Arthur Ashe, profiriendo el griterío que la caracteriza. Rober estaba desarrollando un tenis como no se le recuerda ante rivales de la entidad de Djokovic. Pero tuvo su peaje.
Ello le costó fuelle y respuesta. Perdió su primer paso, rebajó la intensidad en los siguientes parciales, tocando mucho revés, perdiendo efectividad en el primer servicio; yendo más a la contra. En esas ya había recuperado Djokovic su posición en la pista y el partido. Como acostumbra, el balcánico mantuvo un nivel de resistencia y equilibrio como no dispone ninguno de sus iguales. Saca partido y diferencia cuando el reloj cruza las dos horas y comienza a cobrarse los sobreesfuerzos de sus oponentes. La fatiga se vence hacia Bautista y el partido se abre.
Sin ese físico de las dos primeras mangas, sin ese ritmo y acierto en sus tiros, a Rober le quedaron varios coletazos que tanto agradece el público neoyorquino. Equilibró el choque en la cuarta y quebró con 2-5. Momentos aislados pero emocionantes que dieron a Bautista todo el crédito. Novak supo controlar la situación, aceptando que su rival imprimió un ritmo que era imposible de prolongar durante más de tres horas. Novak respiró hondo, esperó su momento y ganó en el doceavo asalto por pulmones y estatus de número 1. Cruza con López por un puesto en semifinales. 26º cuarto de final consecutivo para el serbio.

