Nick Kyrgios es un tenista especial, atípico, fuera de lo común. Cuando salta a pista, te puedes esperar cualquier cosa. Posee un carácter indomable y a pesar de todo lo acontecido durante las pasadas semanas, el australiano no parece cortarse a la hora de seguir dando espectáculo por diversas razones durante sus encuentros. En su partido de ayer ante Andy Murray, Nicholas montó su show especial. Siestas entre descansos, palabras mal sonantes, raquetas que volaban (y en más de una ocasión), golpes de genio con otros más propios de sobradas. Repasamos todas sus acciones, recogidas en parte por UsaToday.
1. Ganó el sorteo y no quiso elegir.
Ya desde el comienzo dando que hablar. Ganó el sorteo inicial pero dejó que Murray eligiera. El británico decidió empezar sirviendo y ganó su saque.
2. Gritos a la grada.
En ciertos momentos del partido, Kyrgios se quejó en alto del comportamiento de la grada y así se lo hizo saber a Carlos Ramos. "¡¿Qué demonios hacen dejando que la gente entre en medio de un juego?! 15 iguales y dejan que entren 30 personas". También usó palabras mucho más mal sonantes en conversaciones con su banquillo para referirse a la grada. En rueda de prensa, Kyrgios reconoció que de todo lo ocurrido las pasadas semanas había aprendido a "callarse la boca en ciertas ocasiones". Ayer las malas palabras fueron hacia sí mismo y la grada.
3. Se echó una siesta en el banquillo tras perder el primer set.
After dropping the first set, Kyrgios needed a minute. #usopen pic.twitter.com/8hdVmZatTi
— US Open Tennis (@usopen) September 2, 2015
Se nos hace difícil pensar que esté intentando concentrarse. Es Kyrgios. Concentrarse. Kyrgios. No cuadra.
4. Jugó el tweener más innecesario del mundo.
Con 40 iguales, Nick tiró uno de los tweeners más raros e innecesarios. Situado en medio de la pista, golpeó uno de volea (?) cuando perfectamente podría haber voleado de manera normal.

5. Siguió echándose siestas entre descansos.
Kyrgios alternately is a Tasmanian devil of energy and a narcoleptic kitten. Another nappish changeover. #usopen pic.twitter.com/WEG9uoFyOd
— Ben Rothenberg (@BenRothenberg) September 2, 2015
En rueda de prensa, preguntado sobre qué intentaba hacer con esto, respondió: "Sólo echándome una siesta. Es bueno para la salud".
6. Su peinado dio que hablar.
En uno de los lados de su cabeza, Kyrgios se dibujó lo que parecía el dibujo del ritmo cardíaco en un monitor.

7. Volvió a marcarse un tweener sin sentido para conectar una derecha impresionante.
8. Se le escapó de las manos su raqueta en un golpe.
#Krygios 2: The Great Racquet Slip #USOpen @Tennis pic.twitter.com/wnDjUUpuo4
— Jonathan Scott (@jonscott9) September 2, 2015
No es muy normal que a un tenista se le escape la raqueta en un golpe de derecha. Por suerte, no le dio a nadie.
9. Se quejó de las luces del techo.
La nueva pista incluye luces en el techo y el australiano se quejó de que no veía bien la bola cuando venía llovida. En rueda de prensa habló sobre esto y dijo que le costó acostumbrarse ya que le molestaba a los ojos esas luces. Nadie hasta ahora de los que ha jugado de noche había dicho nada sobre las luces.
10. Gana el tercer set y se va al baño.
Se hace con la tercera manga, podía haberle metido presión al británico pero decidió parar el partido e irse varios minutos al baño. Cuando volvió a pista, Andy le rompió el saque.
11. Se quitó la manga del brazo en medio de un juego.

Raonic ha dicho en más de una ocasión que usa esa manga para mayor soporte. Kyrgios anoche dijo a la prensa que lo usa porque le gusta y que se la quitó porque le estaba molestando.
12. Tiró la raqueta intentando alcanzar una pelota imposible.

No iba a lograr absolutamente nada alcanzando la pelota con la raqueta, pero decidió tirarla. La cara de alguno del público lo dice todo.
13. Acabó su show con un extraño choque de manos con Murray.
And the Nick Kyrgios reality show ends with one of the weird handshakes ever where even Andy laughed. pic.twitter.com/r4kiqXaxZ3
— Andrew Jerell Jones (@sluggahjells) September 2, 2015
No sabemos qué le diría al británico, pero éste acabó incluso sonriendo.

