A menos de veinte días de conocer su desenlace, la posibilidad de que Serena Williams se consagre en el US Open como la primera mujer en 27 años en ganar los cuatro majors en la misma temporada está generando consecuencias absolutamente históricas. Siete pasos separan a la de Michigan de lograr la proeza, pero a tenor de lo sucedido en las útimas horas, pocos parecen dudar de que Williams estará en la final del sábado.
Y es que por primera vez en la historia del US Open la final en categoría femenina está camino de agotar sus entradas para la final antes que la de los hombres, hecho que queda ínitimamente relacionado con el suceso histórico que acometería la número 1 del mundo. Teniendo en cuenta que en muchos años la final femenina ni siquiera vendió la totalidad de sus localidades, todo cobra especial relieve y trascendencia.

El portavoz de la USTA, Chris Widmaier, cree que la organización prevee que esta sea la primera vez que la demanda de entradas será mayor para la final femenina. De hecho, la cotización de las entradas para la final de chicas está triplicando su valor con respecto a otras temporadas. Un indicador fiable es el portal de venta de entradas TiqIQ.
El portal afirma que el precio medio que cotiza en el mercado de reventa para la final femenina es ahora de 859 dólares, en comparación con el precio de reventa de los hombres, de 897 dólares. Esa diferencia de 38 dólares en los precios de reventa es notable teniendo en cuenta que la menor diferencia de precio entre las finales de los hombres y las mujeres fue en 2012, cuando el precio medio de las entradas para la final de los hombres fue de 150 dólares más que para la final femenina.

Es tanta la expectación que Serena ha tratado de valorar a sus rivales como se merece, pues en el camino podría cruzar con jugadoras tan peligrosas como Sloane Stephens o Madyson Keys. Serena busca un sueño que ya está teniendo consecuencias nunca antes vistas en lo que concierne al Grand Slam norteamericano. Todos buscan ver a Williams en la final.

