Djokovic sobrevive a Dolgopolov

El serbio logra escapar a tiempo de la locura del ucraniano y disputará su quinta final en Cinccinati, el único Masters 1000 que le falta por conquistar.

Otra historia de amor interrumpida. Aleksandr Dolgopolov volvió a reunir todos los ingredientes para alcanzar la primera gran final de su carrera pero Novak Djokovic se interpuso en su camino con un tenis práctico y una competitividad diabólica (4-6, 7-6, 6-2). El serbio, que lleva diez torneos consecutivos disputando el partido por el título, estuvo contra las cuerdas durante los dos primeros sets, pero el sueño de lograr el Career Golden Masters pesó más en su interior. Un triunfo separa al número uno del mundo de cerrar el círculo de los Masters 1000 en Cincinnati.

Desde la primera bola se vio quién quería ganar y quién se conformaba con no perder. Dolgopolov atacaba montado encima de la bola y Djokovic confiaba en maniatar la locura del ucraniano disfrazado de muralla a la espera de que los aciertos se convirtieran en fallos. Pero la raqueta del tenista de Kiev estaba perfectamente afinada, tanto como para salir al campo y empezar con un 3-1 a tu favor frente a alguien ante el que siempre perdió (0-4). Se conoce que aquel acelerón molestó a Djokovic, quien en seguida recobró el equilibrio al marcador, aunque todavía no estaba todo dicho.

Con 3-3 en todo lo alto, de nuevo Aleksandr sorprendió al número uno del mundo, colocando un contrabreak que terminaría siendo definitivo en esta primera manga. Ni los nervios pudieron con ‘El Perro cuando acudió a la línea de saque para sellar aquel parcial (6-4). Lo hizo además con más oficio que nunca, con un ace. Los números reflejaban su dominio y situaban al de Belgrado en una posición complicada, viéndose arrasado por uno de esos rivales anárquicos e irregulares que, si tienen el día a derechas, pueden hacer lo que les dé la gana. Como era el caso.

El regreso a pista mantuvo las distancias más próximas y la tensión más afilada, con ambos contendientes asegurando sus servicios no sin cierto dramatismo cada vez que Novak servía. Con 3-2 a favor, el balcánico aprovechó el descanso para pedir asistencia médica y dialogar durante cinco minutos de relax con los doctores. Sufría Dolgopolov bajo el sol estadounidense temiendo que aquello pudiera cortarle el ritmo, y así ocurrió, aunque daría efecto en el siguiente descanso.

Djokovic se ponía firme desde la línea de fondo pasando cada bola con un gramo más de presión y aquello, junto a una breve desconexión de la cabeza de Dolgopolov fue suficiente para poner al serbio con 5-3. Perder el set hubiera sido lo normal, de hecho es de las cosas que más le gustan al ucranio, darle emoción a la historia, pero no esta vez. Aleksandr salió al cemento, recuperó su juego y confirmó con su saque. Aquello indicaba 5-5 y una tregua con tintes a tiebreak cayó sobre la pista central de Cincinnati.

Si el tenis era justo, esta batalla la tendría que ganar el de Kiev: más ofensivo, más acertado y con las ideas más claras. Alguien desde arriba escuchó las plegarias del número 66 del mundo y le llevó hasta un 5-4 en el desempate con dos saques a su favor. Luego la divinidad se desentendió y Dolgopolov no supo acompañar. Djokovic sacó su orgullo y oportunismo para levantarse del golpe y asegurarse el parcial definitivo (7-5). Otra vez el balcánico superviviente había salido de un pozo oscuro, con esa carta comodín que solo él sabe usar en el momento justo. Aleksadr lo tuvo y lo dejó escapar. Ya saben lo que pasó luego.

La última manga fue un simple recorrido de Nole hacia su 36º final de Masters 1000. Otra vez sin brillar, otra vez sufriendo, pero siempre en liza cada vez que el domingo surge en el calendario. En sus manos está el hacer historia al nivel de los Masters 1000, ya que solo una victoria le separa de reinar en la única plaza que le falta por gobenar: Cincinnati. Andy Murray o Roger Federer serán el último escollo del balcánico en la jornada de mañana.

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