"La plata ya es mía", decía Sergi Bruguera tras vencer al brasileño Fernando Meligeni en las semifinales de la prueba tenística de los Juegos Olímpicos de Atlanta '96. Su rival en la final sería un Andre Agassi en estado de gracia, no tanto por su temporada sino por el ritmo de juego que logró imponer durante la semana. Hoy, 3 de agosto de 2015, se cumplen 19 años de aquella final, que tuvo a toda España delante de la TV. Sin embargo, la final fue un visto y no visto. Andre arrasó con el catalán.

Bruguera, doble campeón de Roland Garros, comenzaba la temporada muy cerca de los puestos de privilegio, al borde del top-10 (Nº12). No obstante, su temporada fue completamente aciaga, sin llegar a unas semifinales hasta la prueba olímpica. Cayó en R2 de Roland Garros ante Pete Sampras y no pasó de cuartos de final en ningún torneo jugado sobre polvo de ladrilo, superficie en la que se convirtió en una de las grandes referencias de la década junto a Thomas Muster o Gustavo Kuerten.
En su camino hasta la final, sobre un cemento que le alejaba de los favoritos a la victoria, se topó con Andrei Pavel (8-6 en el tercero) y Arnaud Boetsch en las dos primeras rondas, logrando una más que meritoria victoria en octavos, ante el británico Greg Rusedski. Malivai Washington y el mencionado Meligeni fueron sus escollos hasta la final.
Agassi, a quien le quedaban cinco Grand Slams de los ocho con los que terminaría su carrera, se hizo con el Masters de Miami, mientras caía en segunda ronda en París ante Chris Woodruff y en primera de Wimbledon ante Doug Flach. Ubicado entre el Nº3 y el Nº9 durante el año, fue uno de los grandes favoritos en los certámenes de pista rápida. Jonas Bjorkman, Karol Kucera, Andrea Gaudenzi, Wayne Ferreira y Leander Paes cruzaron con el de Las Vegas antes de chocar con el tenista español en la lucha por el oro.
Entrenado por Brad Gilbert y aún con Brooke Shields como pareja, Agassi barrió de la pista a Sergi. Sus golpes planos cruzados, incisivos y acelerados, tuvieron su día. Bruguera, de golpes más templados y estratégicos, no obtuvieron respuesta. Su saque liftado no era un problema ante uno de los mejores restadores del mundo, quien en el primer juego del envite rompía a Bruguera. España, que también enfrentó a una norteamericana en la prueba individual femenina (Arantxa vs Davenport) soñaba con un doblete. Horas después, Lindsay y Andre daban a los Estados Unidos dos medalas de oro para el casillero.

