El abuso de los ‘wildcards’

Janahi, un tenista local invitado a la fase previa de Dubái, es un ejemplo del abuso que en algunos casos ejercen los organizadores de los torneos

Fue una de las noticias curiosas del sábado. Hamad Abbas Janahi, un jugador de 24 años nacido en Dubái y sin ranking ATP, sufría una humillante derrota en la primera ronda de la fase previa. James Ward sólo necesitaba 33 minutos para superar al tenista local, presente en la fase previa gracias a una invitación o ‘wildcard’ de los organizadores.

La cuenta oficial del torneo publicó este vídeo del calentamiento del partido:


La imprecisión de Janahi con el ‘smash’ se puede interpretar como anecdótica, pero fue un síntoma de lo que sucedió posteriormente. El jugador de Dubái encajó un doble 6-0 y sólo ganó 13 puntos durante el partido. Dos de ellos, por doble falta de su rival. Suficiente para ingresar 910 dólares como premio. Una cantidad insignificante en el circuito ATP, pero más relevante entre tenistas que compiten habitualmente en torneos Futures de la ITF.

Janahi, que ha representado a Emiratos Árabes Unidos en la Copa Davis, presentaba un pobre bagaje antes del torneo de Dubái. Una derrota en la primera ronda de la fase previa de un Futures de Qatar por 6-0 y 6-1, en marzo de 2014, fue su último partido en el circuito ITF. Hace un año, recibió otra invitación en la fase previa de Dubái, donde logró tres juegos ante Thiemo de Bakker.

Janahi es un ejemplo del uso abusivo de los ‘wildcards’ o invitaciones que, en algunos casos, ejercen los organizadores. Tenistas sin el nivel competitivo necesario, privilegiados por haber nacido en el mismo país donde se celebra el torneo, mientras otros jugadores con un ranking muy superior quedan fuera.

Janahi.

Foto: Gulf News.

Las invitaciones tienen sentido como una oportunidad para jugadores locales con proyección o cierto bagaje en el circuito, o para tenistas de otros países que por algún motivo figuran en una posición del ranking muy inferior a la que les correspondería en condiciones normales. Sería el caso, por ejemplo, de Juan Martín del Potro.

En un deporte cada vez más profesionalizado, también resultan discriminatorios los ‘wildcards’ que reciben los tenistas australianos, franceses y estadounidenses en los Grand Slams que organizan, debido al acuerdo de reciprocidad que mantienen vigente. Otro hábito que aparta a tenistas de otros países en torneos con muchos puntos y mucho dinero en juego.

Recientemente, Wimbledon puso un límite a la arbitrariedad en la concesión de ‘wildcards’: ningún tenista con un ranking inferior al puesto 250 recibirá una invitación al cuadro principal, aunque sea británico. Un ejemplo a seguir por el resto de torneos del circuito.

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