Muchos cambios se han producido en el ranking WTA tras el primer Premier Mandatory de la temporada. Sin demasiado ruido inmediato, el paulatino descalabro de Caroline Wozniacki no ha pillado por sorpresa. Su defensa de la final de Indian Wells en 2013 quedó en unos octavos de final en esta última y reciente edición, derrotada contundentemente por una creciente Jelena Jankovic. El momento actual de la danesa es de doble sentido. Sus vidas profesional y personal trazan líneas diferentes. Nada tiene que ver una con la otra. O quizás, están irremediablemente unidas y enlazadas.
Tras anunciar su compromiso matrimonia con el golfista Rory McIllroy, el diario inglés Daily Mirror anunciaba ayer que Nueva York y noviembre serán lugar y fecha escogidas por danesa y norirlandes para cerrar la siguiente etapa en el proyecto de vida que desde hace ya algunos años comenzaron juntos. Dos exnúmeros 1 de sus disciplinas que se vinculan en lo que será uno de los acontecimientos sociales de finales de año, si finalmente se confirman estas informaciones.

En contraposición al buen momento personal, Wozniacki atraviesa uno de los momentos más complicados a nivel profesional. Después de ceder el trono WTA a mediados de 2012, su relación profesional con su padre primero, y los numerosos entrenadores que han manejado sus designios deportivos, no han conseguido aportar la estabilidad que parece haber encontrado en su vida privada.
Primero fue Ricardo Sánchez para después volver a los brazos de su progenitor. Tras un 2013 decepcionante, sin poder ser competitiva no solo frente a las mejores, sino ante tenistas de estatus muy inferior, Caroline contrata a finales de octubre a Thomas Hodgstedt, ex-coach de Na Li y de Maria Sharapova, quien solamente duraría hasta finales de enero de este año. Cuatro torneos después, es Michael Mortensen quien deja de acompañar a Wozniacki, en una paradoja que de momento no casa con su actual momento personal. Hoy es número 18 del mundo y su tenis no parece el más indicado para recuperar posiciones a corto plazo. Urge la necesidad de acercarse a un foco permanente.

"Fue una gran manera de terminar el 2013 y comenzar el 2014. Estábamos en un barco en el puerto de Sydney para la víspera de Año Nuevo, justo en frente de la Casa de la Ópera y de los fuegos artificiales íbamos fuera”.
Palabras de su prometido, a quien Wozniacki correspondió con la búsqueda de “una tranquilidad en mi vida; sabemos lo que queremos y nos da más tiempo para centrarnos en nuestras carreras”.
Trzar caminos perpendiculares no es un objetivo alcanzando o cerca de alcanzar por Caroline, quien no encuentra el feeling necesario en sus preparadores, en busca de un equilibrio emocional y deportivo que de momento, no queda cerca de obtener y cumplir.

