Nadal sangra por el número uno en Pekín

El balear, que sobrevivió al acantilando ante Fognini (2-6 1-4), se sitúa a un paso de recuperar el pináculo del deporte

Álvaro Rama | 4 Oct 2013 | 10.44
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Rafael Nadal clasificó para las semifinales de Pekín tras remontar (2-6 6-4 6-1) ante Fabio Fognini un partid que tenía en el desfiladero y se coloca a un pulso de recuperar el número 1 del mundo. Un escenario impensable un año atrás, cuando por estas fechas se recluía entre plazos inciertos de recuperación y un retorno deportivo aún más nuboso. Sabe que tiene el trono de la disciplina a un apretón de manos. Si el español gobierna el sábado el encuentro que debe medirle al checo Berdych destronará a Djokovic. Antes, sin embargo, Novak debe cumplir. Si el de Belgrado no respira tras la semifinal (enfrentará a Gasquet), con independencia de lo que haga Nadal, el puesto automáticamente se teñirá de color balear. Pekín, la ciudad que le coronó por primera vez como rey del tenis profesional aguarda una noche más para volver a entregar el báculo de mando.

Es el montañero que escala a pulmón la cumbre más elevada. Y queda sin aliento. Es ver el precipicio dejado atrás y perder el norte. Contemplar lo caminado y arrodillarse a metros de la orilla. Fognini, que domaba a Nadal por 6-2 4-1 30-40, ve despeñaba una renta amasada a puro nervio hasta entregar el encuentro (2-6 6-4 6-1). De estar a un punto para servir por el partido a ganar sólo un juego en el resto del duelo. Un tenista de trazo lírico que descompone las rimas. Un Nadal de brochazo grueso terminó firmando el poema.

En el primer juego del partido, la rodilla izquierda de Nadal se estrella contra el cemento. Es Aquiles sangrando por el Talón. Una imagen premonitoria de lo que viene. Rafael, que precisa atención médica, aborda unos juegos sin la ligereza habitual en el movimiento. Fognini, un artista de inspiración efímera, aprovecha el momento. Le impide tomar temperatura. Juega en versión silvestre. Ignorando lo que tiene delante. Sacando todo el jugo a un talento contenido. Fognini es agua fresca en un colador para dar de beber a un sediento. Es un espectáculo inabordable para un Nadal adormecido. De trazo profundo, ejecutando contrarréplicas maravillosas y mano suficiente para cabalgar en las variantes del balear. Decidido a cerrar los puntos, sus tiros llevan una ponzoña que anudan al número 2 del mundo. Un ganador tras otro, Fognini se empacha en tiros no devueltos. Veinte ganadores en el primer set por apenas tres de Nadal. Una orgía de tenis directo.

Es un escenario que precisa soluciones. Con un margen de error estrecho, el balear contempla cómo ese tipo que hizo suyo el verano, hilando tres finales en tierra y asaltando el top20, lleva la inspiración al cemento. Trata Rafael de virar el timón, volcando el juego sobre el revés del de Tarento. Fognini no atiende a brechas ni muestra heridas abiertas. Rápido, certero, siempre un paso por delante del ritmo de Nadal. Bajo la atenta mirada de José Perlas, un veterano de guerra con los entresijos del balear tatuados en la libreta que contempla cómo su pupilo se acerca a lo inaudito, continúa la amenaza. Durante 2013, nadie hizo sufrir a Rafael sobre cemento como lo está haciendo Fabio en Pekín. Ante el vendaval azzurro, el mallorquín sigue sin encontrar la mordiente de otros días. Ante Fognini, que llega a manejar el duelo con 6-2 3-0, pierde el saque en cuatro ocasiones, tantas veces como en los siete partidos del US Open.

“Rafael es el tenista que más partidos gana jugando mal” concedió una vez su tío Toni Nadal, consciente de la importancia de seguir rindiendo en días bajos. El encuentro ante Fognini por los cuartos de final de Pekín responde con firmeza a esa máxima. Al borde del precipicio, con el sepulturero cargando la pala de tierra, el mallorquín levantó la mano. Se acabó el simulacro de mentes sólidas. Una oportunidad perdida es el truco descubierto al mago. Es la gota de sangre que vigoriza al tiburón.

Fognini dejó escapar dos pelotas de rotura para el 6-2 4-0. Después, malgastó otra para 6-2 5-1. Ahí se levanta Rafael. En ese disfrutar sufriendo que suele hacer suyo alarga su sombra. Fognini, cuando el viento deja de ir de cara y remueve la bandera, tiñe de blanco su estandarte. No gestiona un marcador holgado y el pánico le gobierna. No se saca de la cabeza la oportunidad enterrada y ve cómo el balear toma la delantera. Entre gritos y golpes ganadores va desarmando a un Fognini en decadencia. Donde había genialidad ahora hay frustración. La puntería torna en golpes precipitados. Un horizonte brillante torna en un bosquejo de tinieblas. Nadal, que se aferra a una ramita seca, sobrevive a un roble. Ni siquiera encontrar insectos en el agua (ver vídeo a partir del 2:04:30) perturbó su irremisible avance. Tuvo el partido perdido pero mantuvo la fe necesaria para abordarlo. Más Nadal que nunca.