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Roberta Vinci: la professoressa del dinosaurio
Cumplidos los 30 alcanza el mejor ranking de su carrera (#12) y suena como una de las 'tapadas' para la gira de arcilla
La italiana Roberta Vinci conquistó en el día de ayer el primer torneo WTA de la gira europea de tierra batida en Katowice (Polonia). El torneo que celebraba su primera edición, era el evento de las ausentes Radwanska y Wozniacki, donde la favorita fue Kvitova, y la profesora inesperada que impartió toda una clase majestuosa de tenis Roberta Vinci. Aprovechamos la ocasión, en Punto de Break, para hablar sobre la ‘desconocida’ compañera de Sara Errani nacida en Taranto.
Ayer no tenía que escribir mi columna, me tocaba ocuparme de otros asuntos y descansar; sin embargo, no perdí ojo a una final curiosa. Petra Kvitova, la tan anunciada nueva reina del circuito femenino a fines del 2011, ante Roberta Vinci, una veterana y sólida top20. Tenía interés en sacar alguna conclusión al respecto. ¡Vaya si las saqué! Al entrar en twitter, encontré a un habitual lector comentándome lo que sigue: “¿son muy subjetivos mis análisis o Vinci está jugando el mejor tenis de su vida?”. Según mi parecer, estimado lector, son bastante objetivos esos análisis. Yo, al menos, los comparto por completo.

No sólo impartió una lección durante todo el torneo la tenista italiana, sino que puso en la final la guinda perfecta a una semana impecable por su parte. Un nivel fantástico, una transición a la tierra batida estupenda, un revés que es verdaderamente una maravilla, una cantidad de recursos por doquier y unas ganas y una energía infatigables. Con esa combinación, pone mucho de su lado la italiana para llegar donde hoy el ranking indica: número 12 del mundo. Llevaba tiempo en una zona un tanto gris del top20, meritoria pero gris. Sin embargo, el tenis de Vinci reclamaba un lugar más alto, y poco a poco lo va alcanzando. A la sombra de su compañera de dobles, Sara Errani, Vinci no ha dejado de crecer y de seguir los pasos de su íntima amiga. Y aunque no son pocos los que no cesan de aventurar el 'fin de las italianas', véase Schiavone, Pennetta, Errani y Vinci; ellas no se rinde. Es eso, precisamente, lo que les ha llevado tan arriba. No están ahí por técnica sino por táctica, ni por potencia sino por toque, ni por agresividad sino por carácter y resistencia.
Hermana pequeña de una familia humilde, su padre contable y su madre ama de casa, pronto se abrieron para ella las puertas del Circolo Tennis di Taranto. Allí desde los 6 años, empuñaba raquetas y practicaba un revés que se iba a terminar confirmando entre los más peligrosos del circuito mundial. Siendo aún una niña, ya haciendo escala en torneos importantes, su único hermano, mayor que ella, Francis, le regaló un pequeño dinosaurio naranja como talismán. Desde entonces, su vida ha estado entregada al tenis y se ha convertido en una gran profesional que desde el año 2010 coquetea con la élite WTA en la que se ha instalado completamente (en el top20) durante la temporada pasada y lo que ha transcurrido hasta ahora de 2013. Jamás se ha separado del amuleto; ni lo hará.
Pronto se destapó por su habilidad en la red. Por ese toque especial, esa capacidad para subir sin problemas y esa valentía y reflejos para atacar las bolas varios metros más adelante de lo que es habitual. Por ello, se confirmó como una gran doblista. Esta faceta aún hoy la mantiene y de hecho es, junto a Errani, la actual #1 del mundo en dobles y ya ha conquistado junto a la boloñesa tres Grand Slams (Roland Garros y US Open 2012, y Open de Australia 2013), que sumar a sus otros 16 títulos profesionales en la modalidad (13 con Errani). Con Sara comparte dupla desde que de cara a participar en Copa Federación (la cual ha conquistado en tres ocasiones), les recomendaron formar pareja en 2010 y desde entonces no se han separado. Ni ellas han querido, pues su caracteres se complementan al 100%, ni los resultados se lo han permitido, prácticamente conquistan de media un título al mes desde que empezaron a jugar juntas.
“Me gusta jugar dobles. Me ayuda al individual jugar dobles. Me divierte compartir partidos con Sara. Aprendo mucho jugando dobles. No sería quien soy si no jugara dobles. Creo que las juniors tienen que jugar dobles. Técnica y tácticamente, creo que ocupa un rol clave en el crecimiento de una tenista. Para mí, el tenis es más bonito y entretenido cuando lo juegan doblistas, aunque lo hagan en individuales”, confesó en rueda de prensa en el último torneo de New Haven.

Con la final ganada en Katowice, Vinci sigue aumentando el crédito de un récord personal: ha ganado 8 de los 9 finales WTA individuales que ha disputado. Una carácter ganador y un espíritu muy italiano de no darse nunca por vencida, están en su ADN. Es la viva imagen de la experiencia y de la lucha por ser profesional. En personas como Roberta se representa felizmente el lujo de alcanzar el profesionalismo en un deporte tan bonito y activo como es el tenis. Disfrutar de cada superficie (posee títulos sobre hierba, tierra, pistas duras, al aire libre y bajo techo), buscar siempre mejorar el juego (hasta hace unos años su juego de fondo era deficitario y siempre recurría a la red; con el paso del tiempo ha conseguido mostrarse igualmente sólida y agresiva desde el fondo) y explotar al máximo las oportunidades que la vida te concede (participar en Copa Federación, en un torneo de maestras, en unos Juegos Olímpicos, jugar dobles, torneos grandes y pequeños... todo ello sin ninguna encogerse ni achicarse, todo lo contrario).
“No soy tan alta como el resto, tampoco soy especialmente rápida... ¿cómo llego a ese ranking? Es bastante simple, tengo toque. Juego con mi muñeca, hago slices, subo a la red, trato de potenciar mi primer servicio, hago dejadas, juegos con efectos, domino los globos... Creo que todo esto, hace mi tenis bastante más divertido. Comienzo cada juego con miles de jugadas en la cabeza y voy eligiendo; la mayoría de tenistas referencia del circuito, hoy no juegan así”, se sinceró muy sonriente (como siempre; estamos ante una de las profesionales más afables del circuito) a finales de la temporada pasada a Tennis Now TV.

“No me importa la edad, disfruto jugando al tenis y sigo ganando”, respondió en otra ocasión. “Cuando Francesca Schiavone ganó Roland Garros 2010, aún siendo veterana, a todas las italianas se nos abrieron los ojos; era una amiga, le habíamos podido ganar en algunas ocasiones, ¡había ganado Roland Garros! Todas nos dijimos: podemos hacerlo también. De ahí nace ese espíritu italiano. Esa subida de las tenistas italianas en el ranking, y de ahí llegan también los éxitos de Errani”, confesaba igualmente.
Una tenista veterana, con un revés siempre con efectos que nunca usa topspin, una derecha evolucionada, un servicio mejorado y un carácter ganador, de la que se disfruta espectacularmente. Le siguen brillando los ojos tras cada triunfo. Sigue impartiendo clases por todo el mundo, como la mejor de las maestras. Es la reina de los recursos en una WTA, por momentos, demasiado ‘repetitiva’. Se ve que el dinosaurio naranja, sigue dando suerte. Como él, Roberta también parece una reliquia del pasado, pero está muy activa. Cuidado, que el color naranja nos avisa de que durante la gira de arcilla que ya se nos echa encima, Vinci puede ser un nombre sorpresa. ¿Lo creen así?
por @Pep_Guti en @PuntoDBreak
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