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Nadal gana y Djokovic la rompe
Rafa le gana los dos cara a cara en tierra batida sin encajar un set y legitima su favoritismo en París
Rafael Nadal ganó en Roma y lo hizo sin ceder un set en tierra batida ocre, concediendo sólo tres breaks en todo el torneo y cambiando definitivamente la sinergia derrotista que había manifestado el año pasado frente a Djokovic, que le llegó a encajar un parcial de 6-0 y que dejó dudas de si alguna vez le podría ganar. Ya tenemos la respuesta; Sí. En tierra batida, sí. Los dos grandes favoritos para Roland Garros y los dos tenistas que se juegan la hegemonía del tenis mundial se retaron en la final de Roma, en la “centrale” del Foro Itálico y definieron el título y mucho más del tercer y último Masters 1000 en polvo de ladrillo. Nadal es el emperador de esta superficie y el monarca de este tipo de competiciones. 21 títulos lo avalan. No volverán a coincidir hasta que arranque el Grand Slam por excelencia de la superficie más lenta del circuito. Obviamente, Federer será un rival temible para ambos, pero en arcilla, sólo hay un número 1. Rafael Nadal.

Cambio de orden
El ciclo Novak Djokovic no ha llegado a su fin y posiblemente se perpetúe mucho más. Nole llega con autoridad a Roland Garros y con un cómodo colchón suficiente para no temer nada. Si en el sorteo le sonríe la suerte y le mete a Federer por el camino será finalista el domingo a las 15.00 hora local. El problema para Nole no es su calidad en esta superficie, es que Nadal ha vuelto. Rafa no jugó con la autoridad y suficiencia con la que le sacó de la pista el ventoso día primaveral de Monte Carlo, donde, además, la carga emocional de la muerte de su abuelo, ponía “peros” a la victoria de Rafa. En Roma no. En la capital italiana, ambos buscaron el mejor escenario posible para poner sobre el coliseo romano los argumentos de quién es el mejor en esta superficie. Djokovic dominó gran parte del partido, pegó con fuerza y tuvo a Nadal varias veces contra las cuerdas. Pero los partidos, bien lo sabe el propio Nole, se ganan en los puntos decisivos y ahí Rafa fue superior.

La victoria o la derrota en un torneo importante marca muchas diferencias, porque esto le cuesta a Novak 400 puntos, que son los mismos que se anota Nadal. -800, o +800, como quieran. A nivel de sensaciones, sin embargo, la cosa queda más igualada. Djokovic debe abandonar Roma con la idea de que con un poco más hubiera podido ganar. Pero lo cierto es que Nadal ha conseguido revertir la situación. Ha controlado su ansiedad en los partidos contra el serbio y hoy las cosas van: 1-2 en partidos y 3 a 7 en sets. Algo está cambiando.
Roland Garros
Evidentemente, todos los objetivos, ahora, apuntan a Francia y al Grand Slam que los tres grandes habían apuntado como el más importante, Federer, Djokovic y Nadal, cobra una principal importancia. A cinco sets parece increíble que ninguno de los tres vaya a fallar en su presencia en semifinales y el sorteo, que determinará dónde va a parar Roger Federer, que ha sido el gran perjudicado de la final de Roma al perder su condición de número 2 del mundo, tendrá que ver si se va a jugar a la parte alta o a la parte baja del cuadro. Con su nuevo status a Federer las cuentas le salen pasando por dos victorias en tierra batida y a cinco sets, una contra Djokovic y otra contra Nadal. Da igual quién en semifinales y quién en la final. Para el número 1 y el 2, las cosas se pueden ver muy diferentes si tienes que jugar contra Murray o quien quiera que llegue por esta parte del cuadro o contra otro rival. Hay muchos enemigos a evitar, porque ponerse a jugar a 5 sets contra Ferrer, Berdych, Del Potro o Isner puede ser muy peligroso y, posiblemente a Milos Raonic también lo quieran borrar de su horizonte, pero lo cierto es que parece que hay pocos argumentos para sostener que ninguno de ellos faltará a la gran cita: La final.
Con la victoria en Monte Carlo, Barcelona y Roma; Nadal afianza su candidatura al séptimo entorchado en París. Nadie es mejor que él y sus números en Roland Garros asustan. Sinceramente. A Rafa, sólo le faltaba afianzar su confianza en su superficie favorita para llegar con un halo de imbatibilidad que será muy difícil de despojar.

Está muy seguro con el saque y agresivo con el resto. Berdych, que llegaba como un titán, perdió sin paliativos en el primer set y con 4-2 y saque en el segundo set se comió un parcial de 1-6, con tres breaks en contra. Ante esto queda poco que decir.
A Ferrer le tiene comida la moral y Tsonga no es enemigo en tierra batida. En Córdoba lo hizo parecer un júnior.
Murray
Por su parte, y para finalizar, cabe estudiar la situación con Murray. Mañana, la clasificación ATP relejará a Djokovic líder de la lista de entradas y de la carrera de campeones. Su título en el único Grand Slam computable para ésta, Australia, todavía le confiere ventaja, pero Nadal se ha acercado realmente mucho y si gana en Roland Garros, será el líder en la carrera hacia Londres.
Cuando mañana se publique la lista, el número 1 será Nole con 4920 puntos, el 2 Nadal, (en la lista de entradas y en la RACE), con 4750 y tercero Federer, que se queda con 4245 puntos. Cuarto será David Ferrer con 2580.
La RACE evidencia la igualdad entre los tres primeros puestos, pero el orden lo determinan los Masters 1000 y Australia. En este sentido y con un solo Grand Slam jugado y 5 Masters 1000: El GS lo ganó Nole y los Masters 1000, dos Roger (Indian Wells y Madrid) y otros dos Rafa: (Monte Carlo y Roma).
¿Quién falta? Pues la cuarta pata de la mesa que llevábamos vendiendo varios años llamada Big 4 y que tenía por propiedad un escocés: Andy Murray.
El británico no llega. Sigue siendo un jugador competitivo en partidos al mejor de tres sets y en pistas rápidas. Bien sean outdoor o indoor. Pero sigue sin dar un paso adelante en tierra batida donde no le gana un partido al Top 8 mundial ni mucho menos al Top 3.
Murray tira de excusas y de molestias en la espalda y sigue sobreviviendo en su cómoda cuarta posición porque en los Grand Slams siempre hace semifinales. Últimamente, ni más ni menos. Esta posición, la de semifinalista, es la que está defendiendo en los cuatro siguientes “majors”.
La sensación que queda es que también será difícil que pierda tres sets contra cualquier rival en París, pero no parece en condiciones de hacerle frente a ninguno de sus predecesores en un partido a 5.
La raqueta de Djokovic
Para finalizar, no quiero cerrar el artículo sin destacar algo que puede parecer baladí, pero que para quien escribe no lo es. Djokovic rompió su segunda raqueta de la semana en Roma. Con el partido encarrilado y hostigando el saque de Nadal en el primer set, el serbio, que llevaba sin romper una raqueta desde Estados Unidos 2010, volvió a ver superado por sus nervios.

Nole sabe que algo no anda bien, o al menos que algo no anda como en 2011. Era muy complicado y todos lo sabíamos que se completara una temporada tan redonda y tan perfecta como la pasada, pero sí parecía que este tipo de actitudes estaba lejos de su entorno. Sin embargo, cometió errores increíbles y algunos de precipitación en bolas de break y bolas decisivas. No se puede tirar un partido así y no se pueden fallar golpes como los que erró.
Tuvo el partido muy mal y con Nadal dominando en la primera parte del mismo. Pero tras el 3-2 y saque para Rafa volvimos a ver a un Djokovic dominante. Poderoso en el resto y muy fiable en sus golpes ganadores. Mucho más acertado en sus tiros que Nadal en sus defensas. Pero no. Con 5-5 y saque 40-15, dos ventajas al servicio se dejó remontar el juego y cedió el segundo break de la primera manga. Todo esto después de haber dejado escapar una bola de break al resto para ganar el set con 5-4 y saque Nadal 40-30*.
El principal cabreo le vino por una bola que le cantaron fuera y que había tocado línea. Rápidamente el silla corrigió, pero Nadal había metido la bola dentro de su pista. El punto lo tenía casi ganado, pero no pudo contener la rabia. Pues para ganar a Rafa y más en tierra batida, por supuesto que hay que estar muy acertado, pero además, hay que tener más paciencia.